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Aventuras y romance en una modélica película que sigue, paso a paso, fórmulas que llevan funcionando desde siempre, y posiblemente lo sigan haciendo hasta el fin del mundo.

Alien: el octavo pasajero (1979) es un clásico indiscutible de la ciencia ficción, uno de los tres o cuatro films más copiados de toda la historia del género.

Lo que distingue a esta nueva entrega de Star Trek es un optimismo asumido sin ningún esfuerzo. En más de un sentido, la película es una aventura clásica, ambientada en un escenario galáctico que nos demuestra cómo los sueños de la humanidad pueden hacerse realidad.

Ahora mismo usted estará pensando: "Vaya. Otra adaptación del catálogo Disney repleta de efectos, con su punto de partida y de llegada en la taquilla". Por suerte, El Libro de la Selva escapa de ese lugar donde el arte desaparece y comienza la pura explotación comercial. En realidad, esta nueva versión rodada por Jon Favreu es una buena película. Magnífica, en algunos momentos. Y como ejemplo de animación digital, llega a ser deslumbrante.

Si en los anteriores artículos, The Wire: Radiografía de una ciudad y The Wire: Los hombres tras la escucha, conseguimos que volvierais a sentir el asfalto de Baltimore bajo vuestros pies, si ese grado de unión y reconocimiento llegó a darse, significa que esta serie de artículos está, de hecho, consiguiendo su objetivo inicial.

The Wire: Radiografía de una ciudad

Hace ya algún tiempo que la televisión de calidad irrumpió en nuestras vidas para ofrecernos películas de semanas de duración. Lo que Cervantes llamó una vez “narrar por extenso”, tomando cuerpo en novelas divididas en capítulos televisivos. Historias que te acompañan durante años, emulando una forma de arte mayor no relegada simplemente al entretenimiento ocasional.

Para un amante de los tebeos, la segunda mitad de los setenta y la primera de los ochenta fue el mejor de los tiempos. Comprábamos cómics de segunda mano, y la sofisticación intelectual no figuraba entre nuestras prioridades vitales. No éramos gourmets sino carroñeros. Un tebeo de superhéroes con la cubierta sucia y arrugada podía ser un tesoro, simplemente porque era el que faltaba en nuestra colección. Los cómics de Marvel aún no eran un producto cool, digno de aparecer en los periódicos, y sin embargo...

El pasado jueves 1 de agosto tuvo lugar el pre-estreno de la nueva película de Guillermo del Toro, Pacific Rim, en los cines Aribau Club, de Barcelona. La velada contó con una sorpresa muy especial. Uno de los actores protagonistas del film, Idris Elba, consiguió escaparse en el último momento del rodaje de su última película (The Gunman) para aparecer por sorpresa en este pase especial.

Crítica de "Pacific Rim" (2013)

A Guillermo del Toro le encanta la subcultura japonesa de monstruos y robots gigantes. O como dicen por allí, los mecha y los kaiju. Se trata de un catálogo de ficciones realmente descomunal, que abarca cómics, películas y teleseries, y que comenzó a consolidarse en los años cincuenta, gracias a la saga Godzilla. Ahora, con un presupuesto ciclópeo, el realizador mexicano traduce ese género a su manera, en una cinta que conviene analizar con tacto.

"Luther: el origen" , de Neil Cross

Con independencia de cuáles son sus vínculos con la teleserie de la BBC, conviene aclarar que esta precuela literaria de Luther funciona magníficamente. Neil Cross posee un estilo terso, fluido, adictivo y muy cinematográfico, en el buen sentido del adjetivo. Por todo ello, la novela que hoy nos ocupa llega a buen puerto, tanto en la caracterización de los personajes sobre el papel como en su línea dramático-narrativa.