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Quizá haya transcurrido ya el suficiente tiempo como para poder afirmar que 2009 fue un año excelente para la ciencia ficción cinematográfica. En ese periodo de doce meses se estrenó un buen número de películas del género, que destacaron no sólo por ofrecer una notable calidad, sino por su diversidad temática: Moon, Avatar, Watchmen, La carretera, Distrito 9, Los sustitutos, Pandorum, Más allá del tiempo, 2012, Splice: experimento mortal, Señales del futuro, Daybreakers, Terminator Salvation, Las vidas posibles de Mr. Nobody, Astro Boy, Preguntas frecuentes sobre viajes en el tiempo, Push…

Star Trek (1966–1969) es hoy un clásico del género. Aunque en su emisión inicial no disfrutó de un gran éxito y fue rápidamente cancelada por la cadena, creció hasta convertirse en algo verdaderamente grande, un fenómeno multimedia e intergeneracional que ha propiciado cuatro series de televisión, once películas e incontables productos derivados, desde fan fiction hasta merchandising pasando por cómics, novelas, videojuegos…

La película que nos ocupa viene a ser una derivación de otra producción de J.J. Abrams, Cloverfield (2008), aquella vigorosa combinación del clásico subgénero de monstruos gigantes con la fórmula del found-footage. Curiosamente, a pesar de este parentesco, Calle Cloverfield 10 se aleja de la grandilocuencia de su predecesora y nos ofrece un misterio íntimo, compacto, sometido a un escenario reducido y amenazador.

Decir que el estreno de El Despertar de la Fuerza es un evento sociológico es algo tan cierto como decir que esa misma notoriedad popular suele desactivar el interés de una crítica. Sobre todo si la reseña se centra demasiado en cuestiones como la nostalgia, el corte demográfico de los espectadores o las cifras de taquilla.

J.J. Abrams no renuncia al ejercicio de su magia sobre Star Trek: una saga que ya abarca once largometrajes y toda una sucesión de seriales televisivos. Después de darle una vuelta de tuerca a la franquicia en 2009, Abrams vuelve a aplicar la misma fórmula en Star Trek: En la oscuridad. ¿Y cuál es su receta? Muy sencillo: aislar lo que hay de salvable en la saga –el sentimiento de camaradería, el humor, el espíritu universalista, el poderío icónico de la nave Enterprise– y aplicarle un tratamiento narrativo mucho más cálido y también más épico, digno de Star Wars, su franquicia rival.


En el verano de 1979, un grupo de amigos de un pueblecito de Ohio se disponen a hacer una película de zombis. Mientras ruedan su película en Súper 8, son testigos de un catastrófico accidente de tren y, tras librarse ellos mismos por poco, pronto descubren que no fue un accidente.

Historia de Star Trek

Desde la serie original hasta Discovery (2017-), la saga Star Trek (Viaje a las estrellas) es un fenómeno que nos desafía por su impacto, por su longevidad y por el fervor que aún despierta en medio mundo. Por otro lado, se trata de una de las creaciones más rentables de toda la industria cultural estadounidense.