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El anillo del nibelungo

Kenning (en plural, kenningar), en el nórdico antiguo, significa símbolo, el hecho de nombrar. Jorge Luis Borges en su Historia de la eternidad dedica un capítulo a las kenningar, y las describe como "menciones enigmáticas" que "cundieron hacia el año 100" en la poesía islandesa.

La factoría de superproducciones de épicas medievales no descansa ni un instante: después de El Señor de los Anillos y Juego de Tronos, de su cadena de montaje llegó en 2017 la enésima puesta en escena de las proezas de los caballeros de la Mesa Redonda: Rey Arturo: La leyenda de Excalibur.

Bajo las tierras del Viejo Continente, los objetos preciosos de la Edad de Bronce que afloran por doquier son vestigios de una práctica prehistórica que inspiró las leyendas de la espada Excalibur, de los Nibelungos y de los tesoros moros, así como las sagas de Tolkien. ¿Ofrendas a los dioses? ¿Estrategias para controlar el valor de los metales o medidas de protección en tiempos revueltos?

"Beren y Lúthien", de J.R.R. Tolkien

Con un cambio de escenario, una variante argumental o algún otro hallazgo en los manuscritos de su padre, Christopher Tolkien, apoyándose en su autoridad familiar y filológica, ha expandido el universo de J.R.R. Tolkien a través de un buen puñado de libros que lucen la firma del inmortal escritor, pero que en realidad son reconstrucciones afortunadas de lo que éste no concluyó en vida.

Allá por 1957, J.R.R. Tolkien recibió la visita de un conocido editor de revistas y promotor del fandom, Forrest J. Ackerman, a quien acompañaban dos productores, Morton Grady Zimmerman y Al Brodax.

Otro Wagner

Es habitual que, considerando filosóficamente a Wagner, se lo encuadre en el pensamiento reaccionario: pesimismo histórico, visión circular de la historia, nacionalismo xenófobo, antisemitismo, el final clericalismo de Parsifal y la fastidiosa admiración nazi.

"Beowulf", traducido y comentado por J.R.R. Tolkien

Cuántos lances de arqueros y espadachines, cuántas hazañas a cámara lenta, cuántos momentos de épica encapsulada. Uno se imagina a Peter Jackson durante el rodaje, multiplicando por diez o por cien las huestes élficas cada vez que un subalterno le mostraba un copión digital. ¿Sirve para algo quedarse corto? Si nos descuidamos, enlaza El Hobbit con El Silmarillion o con Los hijos de Húrin, y convierte la trilogía que aquí concluye en una saga sin desenlace, perpetuamente renovada con nuevos materiales extraídos del archivo de Tolkien.

Colorista, llena de vida, El Hobbit: La desolación de Smaug se convierte en una formidable película de aventuras gracias al modo desbordante en el que Peter Jackson interpreta el mundo de Tolkien.