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Posiblemente, ni el propio R.L. Stine imaginó que se iba a hacer rico y famoso con Pesadillas, su serie de novelitas de terror infantiles. Hablamos de poco más que cuentos largos, no especialmente originales y repletos de clichés y lugares comunes, pero, por alguna razón inexplicable, capaces de encandilar a los críos y crear legiones de fans.

En mayor o menor medida, a casi todo el mundo le gusta Harry Potter, y con razón. Pero antes de él ya hubo niños magos que se adelantaron a las novelas escritas por J.K. Rowling, como el Timothy Hunter de Los libros de la magia de Neil Gaiman, el Harry Potter Jr. de la película Troll (John Carl Buechler, 1986) o el Lewis Barnavelt de la larga serie de novelas escritas por John Bellairs y Brad Strickland, iniciada por La casa del reloj en la pared (1973), obra que contaba con el inestimable apoyo de las ilustraciones del gran Edward Gorey.

Me incluyo entre quienes no se indignan por un remake ‒Hollywood lleva haciéndolos desde los albores del cine‒ y entre los crédulos que esperan ver cómo una versión supera o iguala a su referente ‒comparen El prisionero de Zenda de 1937 con el de 1952, el Tú y yo de 1939 con el de 1957, el Ben-Hur de 1925 con el de 1959, o La cuadrilla de los once (1960) con Oceans's eleven (2001)‒. No pretendo que esto sea una regla. De hecho, es infrecuente que suceda... aunque sucede, y eso no conviene olvidarlo. Así que entiendan ustedes el buen ánimo con el que asistí a la proyección de Jumanji: Bienvenidos a la jungla.

Llegamos a la tercera entrega de esta saga destinada al público familiar, con potencial para ser algo más que eso, pero sin intención de serlo. Bueno... hay peores metas que hacer películas que entretengan a los chavales y a los padres, ¿no?

No es probable que R.L. Stine llegue nunca a ganar el Nobel de Literatura. Tampoco creo que persiga ese sueño. Sus libros no son precisamente un ejemplo de calidad literaria, pero hay que reconocer con su interminable colección de novelitas ‒¿relatos largos?‒ titulada Pesadillas (Goosebumps, algo así como “Escalofríos” o “Carne de gallina”) ha triunfado con todas las de la ley.

Como en el caso de Viaje al centro de la tierra (2008), un clásico literario sirve de excusa para una cinta familiar en 3D ambientada en la época actual y con poco que ver con el referente original. El actor y rockero Jack Black protagoniza esta versión moderna de la visita de Gulliver a Lilliput.

"Tropic Thunder", de Ben Stiller



Ben Stiller realiza una comedia brillante, provocativa y nada pretenciosa, tan convincente y carismática como el trío de intérpretes que encabezan el reparto.