graciasportadadefesq

A finales del siglo XIX, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos surgieron muchas publicaciones periódicas que se convirtieron en escaparate de multitud de escritores. A diferencia de los libros tradicionales de entonces, que dividían las obras en volúmenes de tapa dura y sólo estaban al alcance de unos pocos, estas nuevas revistas eran baratas y accesibles para un público más diverso. Esa diversidad y la necesidad de llenar semana tras semana las páginas de la publicación, llevaron a los editores a buscar nuevos autores que pudieran moverse en todo tipo de géneros. Uno de los que se aprovecharon de la nueva coyuntura fue Jack London.

En 1915, London había sufrido una pérdida devastadora: había invertido toda su fortuna en una elegante casa en su rancho, Wolf House, que acabó siendo pasto de las llamas, arrasando sus ilusiones y obligándole a continuar escribiendo para sobrevivir. A las pocas semanas del incendio, comenzó a trabajar en una novela, The Star Rover, que a pesar de ser mal recibida por la crítica y el público contemporáneos, hoy ha alcanzado cierto estatus de obra de culto

La más vívida e importante novela de ciencia-ficción del año 1908 es esta, una de las muchas obras de principios de siglo que trataban del conflicto entre el capital y el trabajo, pero la única que aún sobrevive y se sigue reeditando. Como H.G. Wells, London era un socialista comprometido, y su fantasía política The Iron Heel desarrollaba la tradición escéptica fundada por Ignatius Donnelly en su distopia La columna de César (1890).

"Donde en otro tiempo se divertían cuatro millones de personas se pasean hoy los lobos, y la salvaje progenie de los leones de nuestros históricos escudos de armas se ve obligada a defenderse de los colmillos de los animales de presa. ¡Quién lo había de decir! Y todo a consecuencia de la Peste Escarlata".

Crítica de "Infierno blanco" (2012)



En Infierno blanco (The Grey), el director Joe Carnahan y el actor Liam Neeson aportan un nuevo título a un subgénero en desuso: los llamados natural horror films, idóneos para sentir escalofríos bajo la amenaza de tiburones carniceros, osos en busca de presas humanas o, como aquí sucede, lobos defendiendo su territorio a dentelladas.

Publicado un año antes de su muerte, El peregrino de las estrellas es una de las más grandes y emblemáticas novelas de Jack London.

"Antes de Adán", de Jack London

Así describe London su inspiración"¡Imágenes! ¡Imágenes! ¡Imágenes! Muy a menudo, antes de averiguarlo, me he preguntado de dónde vendrían la multitud de escenas animadas que poblaban en tropel mis ensueños; porque en la vida real no había visto nunca nada semejante a las imágenes de mis sueños".

"El hijo del lobo", de Jack London

El 25 de julio de 1897, Jack London, un joven de veintiún años de origen humilde que se ganaba la vida con la pesca clandestina de ostras en la bahía de San Francisco, decidió probar suerte y se embarcó en el vapor Umatilla rumbo al valle del Klondike, en la lejana Alaska, seducido por las noticias que traían algunos aventureros sobre la aparición de vetas de oro en tan inhóspito lugar.

"El pueblo del abismo", de Jack London

En 1902 Jack London fue enviado a Inglaterra por el periódico para el que trabajaba para cubrir como reportero la Guerra de los Bóers.

John Griffith London nació en San Francisco el 12 de enero de 1876. Era hijo de un astrólogo ambulante llamado William Henry Chaney, al que no conoció, y de Flora Wellman, una profesora de música que se dedicaba al espiritismo.