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Doce hombres sin piedad, la película dirigida por Sidney Lumet y estrenada en 1957, con Henry Fonda como principal intérprete, es teatro filmado de alta calidad por el que el tiempo ha pasado levemente, porque sus valores son casi atemporales y su técnica continúa estando al servicio del mensaje.

Director de películas como Isadora (1968) y La mujer del teniente francés (1981), el checo Karel Reisz confía en Nick Nolte para protagonizar, en 1990, el último guión del dramaturgo Arthur Miller, Todo el mundo gana.