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Uno de los guionistas más admirados (quizá el más admirado) de la actualidad es Aaron Sorkin, un profesional reconocible por sus historias complejas y adultas. Historias que giran en torno a la política, el sistema judicial, los negocios, la corrupción financiera, el periodismo y otros temas enfocados hacia ese público al que se le atragantan los superhéroes y las invasiones marcianas.

Hay cuatro cosas que me gusta encontrar en una aventura cinematográfica: optimismo, paisajes exóticos, emoción y rebeldía. Cualquier combinación de esos cuatro ingredientes equivale a una fiesta sorpresa en cuanto se enciende el proyector. Cuando, además, esa mezcla funciona a la primera, un entusiasmo indefinible se materializa de la nada. Como si, contra todo pronóstico, la vida se elevara a un plano más elevado.

Guillermo del Toro es un hombre poseído por el género fantástico. No sólo es un director especializado. En realidad, es más que un fan: es un divulgador, un creyente y sacerdote del único género que no tiene otras fronteras que las de la imaginación.

La célebre obra de teatro en la que basa esta película –escrita en 1888 por August Strindberg– es todo un objeto de deseo para cualquier actor o actriz. Los tres personajes principales, en especial el del sirviente Juan y el de Julia, ofrecen mil oportunidades a los intérpretes para dar rienda suelta a sus recursos, con no pocos momentos en los que ponerse intensos, incluso histriónicos si les apetece.

Lo mejor de la nueva película de Christopher Nolan no es lo que está ocurriendo en su relato sino las imágenes que nos deja en la retina. Ahí es donde encuentra sentido esta superproducción de tesis, poco confortable para quienes disfrutaron con Guardianes de la Galaxia y esperan aquí otro divertido viaje más allá de la vía láctea.

Crítica de "Mamá" (2013)

Mamá nace de una premisa tan escalofriante como tierna: un espantoso espectro salva a dos niñas pequeñas que están a punto de ser asesinadas por su enajenado padre en una casa perdida en el bosque, y posteriormente cuida de ellas durante cinco años, convirtiéndose en su extraña madre. Al volver a la civilización, el fantasma se niega dejar de cuidarlas.

Con los años, algunos hemos ido almacenando certezas en las que refugiarnos cuando acecha la controversia. Supongo que este código personal resulta especialmente útil en casos como éste: una espléndida cinta inspirada en la persecución de Osama Bin Laden por parte de la CIA.

"La deuda" (John Madden, 2011)

En un panorama de secuelas, remakes, reboots, precuelas y demás reciclajes, es agradable el estreno de un film serio y original destinado al público adulto.