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Pla lee a Montaigne

«No me canso de leer los Ensayos de Montaigne» –escribe Pla en El quadern gris– «Paso con ellos horas enteras, de noche, en la cama. Me producen un efecto plácido, sedante, me dan un delicioso reposo. Encuentro en Montaigne una gracia casi continua, llena de incesantes e inagotables sorpresas. Una de ellas proviene del hecho de que Montaigne tiene una idea muy precisa de la insignificante posición del hombre en la tierra».

Boccherini tiene razón

El músico Luigi Boccherini (1743-1805) nos ha servido a muchos inmigrantes de espejo para considerar cómo, a pesar de las diferencias, todos los seres humanos, aunque desiguales, somos capaces de tratarnos como equivalentes. Boccherini era un ilustrado toscano, de Lucca, que aprendió su arte en una Italia aún maestra de la música europea, es decir de la música universal, difundida y arraigada desde el Perú hasta la China y desde el Canadá hasta Sudáfrica.

A Josep Pla, el escritor ampurdanés, le tocó morir en 1981, el 23 de abril, mismos día y mes en que lo hicieron Cervantes y Shakespeare, en envidiable coincidencia. Más de uno quisiéramos repetir esa fecha, aún a costa de la vida, puesto que, de todas maneras, la tenemos que entregar alguna vez.

Los protagonistas de este excelente libro son, a un tiempo, heterodoxos y autores canónicos. Pese a que la historia oficial los presenta como perfectos burgueses, su relación con esa etiqueta es ambigua, y en más de un caso, conservan ese gesto rebelde e irónico que suele unir a los escépticos.

Espías de Franco es uno de esos libros singulares que, al tiempo que saturan de grises la historia reciente, nos sorprenden con hallazgos de largo alcance. El contexto: nuestra Guerra Civil. Con la mirada puesta en esa etapa, Josep Guixà, documenta la experiencia de dos catalanes ilustres, el político Francesc Cambó y el escritor y periodista Josep Pla, que colaboran secretamente con los sublevados a través de la red SIFNE (Servicios de Información de la Frontera del Nordeste de España).

Josep Pla: Montaigne en el Ampurdán

Otro par de veces invoca el catalán al bórdeles: al describir su ideal de vida, el de ambos (vivir en la hostería, reír con los conocidos, morir entre desconocidos) y para recordar la calidad ondoyante de la vida misma.



A Josep Pla, el escritor ampurdanés, le tocó morir en 1981, el 23 de abril, mismos día y mes en que lo hicieron Cervantes y Shakespeare, en envidiable coincidencia.