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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Se dice que el rey Arturo regresará de su merecido descanso en Avalón cuando Inglaterra más le necesite. Posiblemente lo haga ahora, para vengar la afrenta que ha perpetrado Guy Ritchie con esta espantosa película.

Se puede decir que Wes Anderson es un director fiel a su propio imaginario. En cada una de sus historias encontramos una serie de denominadores comunes: estética simétrica y preciosista, obsesión por el fetiche retro, escenografía teatral, planos exquisitos, melancolía, humor y un viaje, ya sea interior, exterior o ambos, en el que conviven un íntimo aprendizaje e hilarantes aventuras. Desde Bottle Rocket hasta El Gran Hotel Budapest, sus fábulas se desarrollan en un mismo lugar: un mundo onírico, ficticio, irreal que con cada nueva película va ampliando sus fronteras. Esta vez la imaginación andersoniana hace hueco a un nuevo país, esculpido a partir de los países del este de Europa.

Crítica de "Anna Karenina" (2012)

Los adjetivos que he repetido mentalmente durante la proyección son: estilizada, delirante y pretenciosa. Y el dato más crucial, que pone en contexto esas tres características, es el que sigue: una novela tan admirada como la de Tolstoi no merece una adaptación como ésta.



Al plantear su primera aproximación al personaje, Guy Ritchie exploró detenidamente el canon holmesiano –los escritos de Conan Doyle– y actualizó al personaje con humor y acción, sin perder el respeto a su perfil literario. Hubo polémica, y más de un ruidoso malentendido por parte de críticos que desconocían u olvidaron los textos originales. Por suerte, aquello se saldó con un rotundo éxito comercial que justifica esta segunda parte: Sherlock Holmes: Juego de sombras (Sherlock Holmes: A Game of Shadows).



El siempre inquieto Steven Soderbergh se atreve con el cine de catástrofes en esta sólida producción centrada en una hipotética pandemia y el modo de combatirla. Un excelente reparto y una estimable seriedad la convierten en una buena muestra de su género.



Cold Mountain, la primera novela de Charles Frazier, una historia sobre un soldado en busca de su hogar y su amada en los últimos días de la Guerra Secesión, se convirtió en un éxito arrollador en cuanto se publicó en 1997.



Considerado una de las figuras más sugerentes del siglo XX, Howard Hughes fue un inteligente industrial, el productor de glamurosas películas y la quintaesencia del americano que toma riesgos, aunque él se viera a sí mismo, ante todo, como piloto aéreo.



«Es lo nunca visto —afirma el productor Jon Avnet, apodado “el padrino” de esta epopeya sin precedentes por su múltiple papel de mentor-productor-protector de Conran—. El corto destacaba cuando lo vi por primera vez por una serie de elementos clave, que siguen haciendo de él algo único a muchos niveles».



Una fabulosa y apasionada carta de amor al cine y a su conservación, enmarcada en las intensas aventuras de dos huérfanos en el París de los años 30. Apasionado alegato en favor de la conservación del cine, envuelto en una imaginativa historia infantil de intrigas y aventuras, La invención de Hugo compagina los primeros tiempos del cine con la tecnología cinematográfica más actual.

"Repo Men" (Miguel Sapochnik, 2010)



En el thriller futurista de acción Repo Men, los humanos han ampliado y mejorado su esperanza de vida gracias a órganos artificiales, tan sofisticados como caros, fabricados por la empresa The Union.