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En 1954, Walt Disney había cosechado un gran éxito con su lujosa adaptación de la novela de Julio Verne 20.000 leguas de viaje submarino. Dos años después, United Artists estrenó la igualmente espectacular La vuelta al mundo en ochenta días (1956), protagonizada por un extenso elenco de estrellas encabezado por David Niven y Cantinflas, y que ganó el Oscar a la Mejor Película de aquel año.

En 1826, John Symmes había enunciado su Teoría de las Esferas Concéntricas, según la cual la Tierra era hueca, habitable en su interior y accesible desde ambos polos. Docenas de autores aceptaron la teoría y se encargaron de trasladarla a sus relatos. Ya vimos uno de ellos, Symzonia. La narración de Arthur Gordon Pym también contiene elementos de ese tipo de historias. Pero sin duda el más famoso fue Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne.

The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket es la única novela escrita por Edgar Allan Poe. Dado que no conseguía alcanzar el éxito literario deseado con sus narraciones cortas, el escritor norteamericano intentó la serialización de esta historia en las páginas de la revista Southern Literary Messenger a lo largo de 1837.

Hubo un marcado tono optimista en muchas obras de mediados y finales del siglo XIX. El húngaro Mór Jókai fue un escritor cuya popularidad fue enorme a pesar de que los críticos supuestamente serios albergaban reservas sobre su calidad estética.

Nos encontramos en esta ocasión con una novela a mitad de camino entre la fantasía y la ciencia ficción, resultado quizá del cambio fundamental que el escritor hubo de hacer en el argumento a instancias de su editor. Como tantos libros de Verne, la historia comienza con un misterio, un enigma que llevará a sus protagonistas a embarcarse en un viaje con el fin de resolverlo.

Durante décadas, los estudiosos de Julio Verne han mantenido una dura y enconada controversia contra la idea popular de que el escritor fue el "Padre de la Ciencia Ficción" además de un profeta del futuro.

De la Tierra a la Luna (1865) había  sido el primer libro en plantear el lanzamiento de una nave espacial. Pero esta historia corta, publicada por entregas en el diario The Atlantic Monthly, concibe otra idea novedosa: el satélite artificial.

Tras su epopeya lunar, Verne continúa ampliando sus Viajes Asombrosos. El primero de ellos, Cinco Semanas en Globo había sido un viaje por aire a través de África oriental; el siguiente, Viajes y Aventuras del Capitán Hatteras, una dramática aventura en tierras polares bajo condiciones extremas; Viaje al Centro de la Tierra nos arrastraba a las profundidades del planeta, mientras que De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna nos expulsaban de él; Los Hijos del Capitán Grant era una misión de rescate que recorre todo el hemisferio sur por mar y tierra, enfrentándose a todo tipo de peligros. Parecía lógico que la siguiente aventura nos trasladara a los abismos oceánicos.

Esta es la primera y la más extraña de las novelas pertenecientes al subgénero de "Tierras Huecas". A principios del siglo XIX, John Cleves Symmes propuso su Teoría de las Esferas Concéntricas, según la cual nuestro planeta está hueco y es habitable por dentro, existiendo acceso a su interior en ambos polos.

El jueves 13 de agosto de 1863 se hizo a la mar una pequeña embarcación improvisada por tres intrépidos aventureros. Partiendo de Puerto Graüben, los tres osados exploradores subieron a la frágil balsa que habían construido con troncos rotos y tocaron por primera vez las aguas del vasto océano recién descubierto por ellos mismos.