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¿Cómo verán los espectadores de dentro de cien años esas películas de Michael Bay que hoy atraen a millones de espectadores ansiosos por sumergirse en una ducha de efectos especiales y sonido atronador? Si queremos hacernos una idea, echemos la vista atrás, hasta 1929 por ejemplo. Ya entonces había productores dispuestos a cautivar a las salas de cine con los efectos visuales en detrimento de la historia. La isla misteriosa es un buen ejemplo.

Cuando Julio Verne describió en De la Tierra a la Luna el “primer” vuelo tripulado a la Luna, y la tecnología necesaria para su lanzamiento, no podía imaginar lo cerca que estaba la humanidad de cumplir su sueño. Esta obra sirve de excusa al autor para proponer soluciones a algo que hasta hace poco era ciencia ficción: visitar nuestro satélite.

Las grutas. El viaje a lo profundo. Los misterios intraterrenos. Literariamente hablando, son realidades con una inevitable carga simbólica, y con ese impulso se han ido convirtiendo en un reclamo que nos llega desde las entrañas de la Tierra.

El fascinante mundo de Julio Verne



Ya no podemos leer a Verne como ficción científica. Sus cálculos y prospecciones han sido contradichos o confirmados por la ciencia moderna y sus tecnologías.

Biografía de Julio Verne

Jules Gabriel Verne (Nantes, 8 de febrero de 1828 – Amiens, 24 de marzo de 1905), conocido entre nosotros como Julio Verne, es, probablemente, el escritor francés cuya obra se ha difundido en más idiomas y con un mayor alcance. Pionero de la ciencia ficción, supo predecir muchas novedades tecnológicas mucho antes de que éstas fueran imaginadas por los ingenieros. Su biografía, por su placidez y escasas novedades, contrasta con ese espíritu de conquista y aventura que supo infundir a los inolvidables personajes de novelas como Miguel Strogoff, Viaje al Centro de la Tierra, Veinte mil leguas de viaje submarino, La vuelta al mundo en ochenta días y De la Tierra a la Luna.

Julio Verne y otros novelistas del XIX



Los límites del progreso en la providencia divina y los derechos del hombre sobre la naturaleza reaparecen en una novela que publica uno de los escritores más leídos del momento: Julio Verne.

"Boneshaker", de Cherie Prest

 
Ligera y divertida, Boneshaker es una de esas lecturas que uno recomienda a todo aquel que quiera conciliar literatura de género y entretenimiento. Su autora, Cherie Priest, pone en pie un artefacto narrativo en el que encuentran acomodo tres fórmulas con multitud de seguidores: el steampunk –es decir, la ciencia ficción retrofuturista, con aires del XIX–, los zombies y la ucronía, o dicho de otro modo, la historia alternativa de un pasado que nunca ocurrió, pero que hubiera sido rabiosamente sugestivo.

"El Tesoro de los Incas", de Emilio Salgari

El título español de esta novela no recuerda a Julio Verne tanto como el original, Duemila leghe sotto l'America (1888). En realidad, nos hallamos ante un intento de Salgari por acercarse al estilo propio del escritor francés.

"Escuela de robinsones", de Julio Verne

En Escuela de robinsones Julio Verne recrea con humor y cierto aire quijotesco, sin renunciar por ello a la peripecia aventurera que caracteriza su obra, el mito literario de Robinson Crusoe.

De Viaje al centro de la Tierra Fernando Savater ha dicho en su libro La infancia recuperada: «Todo Verne está en ella: el escenario insólito, la empresa prodigiosa, el adolescente tímido y renuente, pero emprendedor, el adulto enérgico que lleva a cabo la iniciación, las fuerzas indomables de lo oculto, la significación implícitamente metafísica del riesgo y del descubrimiento...»