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"El cazador de las llanuras", de Karl May

A la manera de Salgari, Karl May brindó a los europeos de varias generaciones un sinfín de fantasías exóticas en las que cada aventura venía a ser un soplo de libertad. De su extensa bibliografía, lo que mejor ha perdurado han sido sus novelas del Oeste: un Far West germánico, animado por todos esos tópicos de la frontera que tanto fascinaron a los alemanes del XIX.

Tarantino ha preparado su película en una coctelera a la que ha echado, en este orden, una pizca de spaghetti western –en menor medida de lo que algunos indican–, una buena dosis del cine de vaqueros clásico, todo el vigor de la blaxplotaition y –atención al dato– clarísimas referencias a las aventuras del Oeste ideadas por el alemán Karl May.

Novela esencialmente de acción y de aventuras, El tesoro del lago de la Plata es una de las obras más características de Karl May. En ella se narran las múltiples peripecias de los protagonistas en busca de un doble tesoro: el que desde tiempos antiguos yace sepultado en el fondo del lago, protegido por un curioso dispositivo de ingeniería, y el riquísimo yacimiento de plata que hay en un valle próximo al lago.