Trestesauros500

No conozco a ningún adolescente que no se enamore de esta película. Que no imagine que forma parte del argumento, que no sienta removerse algo dentro de sí al visionarla por primera vez. Esta es la película que tienes que ver a los trece años. Tendría que formar parte de la iniciación a la juventud, tendría que ser asignatura obligatoria en la educación sentimental, tendría que incluirse en el pack que los padres utilizan, con mayor o peor fortuna, para enseñarles a los hijos que la vida está por delante.

En ocasiones, cuando la enredadera de la vida se cruza y lo atraviesa todo generando esa confusión que necesita tiempo para deshacerse, pienso en Rebecca. En esa imagen de la chica sin nombre que sueña con la antigua mansión que se desmorona al compás del fuego dejando atrás el miedo y la aprensión. “Anoche soñé que volvía a Manderley”…

En la segunda mitad del siglo XV, la guerra civil estalla en Inglaterra: es la Guerra de las Rosas, entre las casas de Lancaster y York, la rosa roja y la rosa blanca, según el distintivo de su heráldica. La victoria de Mortimer Cross desplazó del trono a los Lancaster y Eduardo IV, de York, fue proclamado rey. A su victoria contribuyeron sus hermanos Ricardo de Gloucester y Jorge Clarence. La siniestra figura de Ricardo -deforme, siempre a la sombra y al acecho- protagoniza una de las páginas más negras de la historia de Inglaterra.

Pese al desacuerdo crítico en torno a esta cinta, el Hamlet de Olivier se ha consolidado como una de las adaptaciones shakespeareanas de referencia.

El joven rey Enrique V (Laurence Olivier), poco después de su coronación, desea recuperar algunos territorios en poder de Francia. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el monarca francés, lleva a sus soldados a Agincourt, donde, en una feroz batalla, se impondrá la valentía y la sabiduría del rey inglés.

Maxim de Winter (Laurence Olivier), viudo, conoce a una muchacha tímida y sencilla (Joan Fontaine) de la que se enamora y termina casándose con ella. Tras una feliz luna de miel regresan a la mansión familiar de Manderlay. La nueva señora de Winter se percata de que Rebecca, la primera esposa de Maxim, murió ahogada, y que en la mansión todo el mundo la veneraba. La dama de llaves de la mansión (Judith Anderson), devota de Rebecca, no tarda en sentirse afectada por la presencia de la joven sucesora. Poco a poco, la señora de Winter se va sintiendo cada vez más desdichada y desesperada.



A los veteranos que fueron amamantados con celuloide, el nombre de Marilyn Monroe les evocará una mitología en la que confluyen el talento, el magnetismo, la sensualidad y los excesos. Encarnar a una leyenda de ese calibre no es fácil, y sin embargo, la actriz Michelle Williams consigue el milagro.

En 1973, David Lean se había propuesto filmar una nueva versión de Rebelión a bordo, pero alejándose del modelo de sus dos predecesoras, en gran medida deudoras de la novela de Charles Nordoff y James Norman Hall.