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Hombres, letras y guerras

Entre las tantas costumbres que nos identifican, los animales humanos tenemos el simbolismo y la guerra. Emitimos símbolos que se transmiten de boca en boca, se escriben, se tallan, se edifican y se esculpen. Tienden a perdurar. La guerra, a la vez, propende a destruir y aniquilar. Esta extraña y despareja pareja ha llevado a Toni Montesinos a escribir No habrá muerte. Letras del Gulag y el nazismo de Boris Pasternak a Imre Kertèsz (Fórcola, Madrid, 2018, 241 páginas).

Las enfermedades generan consecuencias psicológicas a veces indescifrables. Sin embargo, su influencia en el temperamento es obvio. De ahí que, para realizar un retrato de un personaje ilustre, también tengamos que observar con atención sus dolencias.

Memorias del Gran Timonel

Una historieta, acaso apócrifa pero tan manoseada que parece mentira y tan repetida que parece verdad, atribuye a Mao Zedong, Gran Timonel de la revolución comunista china, el siguiente diálogo con el Secretario General del Partido Comunista de Montenegro.

Armas de destrucción masiva

Cuando en el artículo Entre el corazón y el cerebro visitaron esta página algunos de los mayores asesinos de masas del siglo 20 (Hitler, Stalin, Mao y Pol Pot), me pregunté si esos cuatro personajes actuaron movidos por el cerebro y la razón o por el corazón o la pasión.

Entre el corazón y el cerebro

Actuar siguiendo los dictados del cerebro o los del corazón es una dicotomía a la que recurren muchas personas.

La anaconda china

La represión de la libertad de expresión ha conocido diversas etapas en la china comunista, todas ellas terribles. Una de ellas tuvo lugar en 1956, y se llamó el Movimiento de las Cien Flores.

Alguien me dirá al ver el título de esta entrada: “No se puede comparar a Mao (o a Stalin) con Hitler”.

La Maomanía

En la Guía de viaje a China de la editorial Lonely Planet han añadido una entrada muy atinada acerca de la maomanía, en la que se preguntan por qué pervive todavía este culto a Mao.

En Pekín, y probablemente en toda China, se mantienen restos del culto a Mao Ze Dong. El más espectacular es el retrato que corona la entrada a la Ciudad Prohibida, la antigua ciudad privada de los emperadores, en la que también residía Mao.

La religión del comunismo

Hace no demasiados años afirmar que entre el comunismo del siglo XX y la religión existían muchas semejanzas solía despertar sospechas hacia quien sugería “tan extravagante comparación” entre una ideología atea y materialista y las religiones espiritualistas.