Trestesauros500

En la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla se conservan dos volúmenes manuscritos atribuidos a María de Jesús de Ágreda (1602-1665), la monja concepcionista que fue consejera de Felipe IV. Manuscritos, de mano desconocida, que contienen escritos de la monja así como numerosas cartas, de las muchas que intercambió con el monarca. Cartas que, en teoría, eran privadas pero que circularon abundantemente por aquella España de finales del XVII y principios del XVIII.

La Dama Azul

Mi monjita. Así me refiero, desde hace décadas, a una de mis debilidades como historiadora: María Coronel Arana, más conocida por su nombre como religiosa concepcionista, sor María de Jesús de Ágreda.

Un icono vital

Hace poco más de un año, recorriendo las tierras donde nació el castellano, volví a uno de tantos cenobios visitados tiempo atrás, cuando estudiaba monjes benedictinos especialistas en hacer remedios alquímicos. Cuando mi vida era una sucesión de archivos y bibliotecas, entre Burgos y Sevilla. Un tiempo en el que no podía ni imaginar la relación existente entre ambas ciudades.

"Ave María Purísima" (suena, detrás del torno, una bella voz melódica, prístina, queda)

En realidad, el texto lleva escrito, por lo menos, catorce años. Fui a Ágreda, porque no se puede escribir nada de nadie sin haber pisado, al menos, el suelo que pisó. Sin ver lo que sus ojos vieron. Y me lancé a una búsqueda de fuentes similar a la que acababa de realizar para mi tesis doctoral. Una tesis que aún no había defendido pero que ya estaba finiquitada.

Mujeres sabias

Era octubre y llovía. Era uno de esos momentos de mi vida en los que me he sentido la reina del mundo. Uno de esos momentos en los que me he considerado invencible. Uno de esos momentos, en fin, por los que merece la pena cualquier sufrimiento, cualquier esfuerzo, cualquier lucha, cualquier batalla. Un momento mágico. Un momento único: el momento en el que ves, por vez primera, las pruebas de imprenta de tu primer libro.