Trestesauros500

Doscientos años de Nadie

Hace dos siglos se publicó la novela de Mary Shelley Frankenstein o El moderno Prometeo. Con esto de los mixturados gabinetes de ministros, la palabra ha cobrado una inesperada actualidad, seguramente efímera como suelen ser las actualidades.

A través de su obra y de lo que sabemos de su vida, Lord Byron refleja el pulso de su época. La del apasionamiento es una virtud enteramente byroniana, y seguramente por ello hemos idealizado al escritor con otros detalles románticos: la búsqueda de la libertad y la belleza, el individualismo a ultranza, el refinamiento estético, la raíz oscura del deseo...

Frankenstein y la biología

En 1816, la escritora inglesa Mary Shelley escribió la novela Frankenstein o el moderno Prometeo. Aunque popularmente se cree que trata sobre un monstruo, su verdadero tema es la ambición humana, que insiste en penetrar los misterios de la naturaleza, con resultados nefastos.

La inspiración de los poetas

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau Una cita con las musas… Aquí puedes escuchar (y ver algunas imágenes) de Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado, Chus Natera y Daniel Tubau hablan de la inspiración de los poetas en la antigua Grecia, del ataque de Platón a la poesía, de Mary Wollstonecraft Shelley, de su marido Percy, de feminismo y de Frankenstein, por supuesto.

Transgénicos, riesgos y mitos

Desde que en 1818 la escritora inglesa Mary Shelley publicó su novela Frankenstein o el moderno Prometeo, el mito del científico como un ser cuya ambición de conocimiento lo lleva a desencadenar fuerzas que salen de su control y acaban causando un desastre pasó a formar parte de nuestra cultura. (O quizá desde mucho antes: no olvidemos al propio Prometeo, que robó a los dioses el fuego sagrado y se lo dio a los hombres, ni a Eva, que come el fruto del árbol de conocimiento y condena así a la humanidad al sufrimiento.)

Mary Shelley retomó el género de ficción futurista con El último hombre, cuya acción la autora sitúa entre los años 2070 y 2100. La mayor parte de la historia es un relato romántico muy del gusto de la época, donde se narra en primera persona la historia del ascenso y caída de las fortunas de un grupo de amigos, un melodrama dominado por los sentimientos encendidos y la idealización de conceptos como el amor, el patriotismo o la devoción filial.

La vida de la joven Mary Wollstonecraft Shelley fue tan novelesca como muchos de los folletines publicados en el siglo XIX. Era hija de William Godwin, autor de Caleb Williams, y de Mary Wollstonecraft, autora de A Vindication of the Rights of Woman, que ya tenía otra hija ilegítima de otro hombre y murió de fiebre tras el nacimiento de Mary. Godwin volvió a casarse, en esta ocasión con una viuda con dos hijas, y tuvo un hijo con ella. Mary creció en un hogar problemático e inquieto.

Desde el principio de mis recuerdos / había sido como era entonces en estatura / y proporción. Hasta ahora, nunca había / visto a un ser que se pareciese a mí / ni pretendiese contacto alguno conmigo. / ¿Qué era yo? La pregunta me surgía una y otra vez, sólo para contestarla con gemidos. (El Monstruo, en "Frankenstein", de Mary Shelley)

"La fuerza de su mirada", de Tim Powers

Libro a libro, Tim Powers ha conseguido armar un mundo propio, hecho de referencias históricas, ensoñaciones mitológicas, steampunk y refinamientos sobrenaturales. En algunas de sus novelas más perfectas ‒y esta es una de ellas‒, ilustra la idea de que ficción y realidad son compatibles cuando se las agita con parecido dramatismo.

La cadena americana de cable Showtime quería su propia serie de terror, igual que AMC tiene The Walking Dead y HBO, True Blood. Para ello confió en John Logan y Sam Mendes, responsables de guión y producción. Así nació Penny Dreadful, cuyo título es una referencia a las historia de terror que se vendían por capítulos, normalmente no de gran calidad literaria, en el siglo XIX y al precio de un penique.