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Michael Caine, Ray Winstone, Jim Broadbent, Tom Courtenay, Paul Whitehouse, Michael Gambon… Unos actores veteranos y de enorme talento, reunidos en esta película de ladrones que dirige James Marsh.

Como ya comenté en su respectiva entrada, la novela Hijos de los hombres, de P.D. James, pasó en su momento sin pena ni gloria. No convenció a los seguidores de la escritora, que esperaban encontrar en ella otra de sus intrigas policiacas y se encontraron en cambio con un melancólico thriller de ciencia ficción distópica. Y, dado el encasillamiento de James como escritora de misterio, el libro tampoco llamó la atención de los amantes de la ciencia-ficción.

Lo mejor de la nueva película de Christopher Nolan no es lo que está ocurriendo en su relato sino las imágenes que nos deja en la retina. Ahí es donde encuentra sentido esta superproducción de tesis, poco confortable para quienes disfrutaron con Guardianes de la Galaxia y esperan aquí otro divertido viaje más allá de la vía láctea.

Londres, 2027: Los hijos de los hombres

El mundo vive sin esperanza ante la pérdida de la fertilidad del sexo femenino. Las migraciones masivas procedentes de países del Tercer Mundo desbordan el planeta y causan graves problemas de abastecimiento de alimentos y de seguridad, de tal forma que los inmigrantes son aislados en campos de refugiados. El terrorismo de grupos nacionalistas es habitual en las caóticas calles de la City: bombas en autobuses, aceras y estaciones han creado un clima de miedo en la población y un estado policial en el que las libertades brillan por su ausencia. La TV informa de que el ser humano más joven del mundo, un varón de 18 años, ha muerto. Pero una luz de esperanza se enciende: una joven de color queda embarazada y debe ser protegida de los radicales.

Siempre he sentido gran simpatía por los magos y por los prestidigitadores. Hay en sus trucos un arsenal de fantasía y emociones que nos reconcilia con ese pasado imaginario, en el que las asignaturas favoritas de los sabios eran la alquimia y el ocultismo, y nos permite penetrar en lo que Juan Tamariz llama el Paraíso de los Deseos Cumplidos. Me estoy yendo por las ramas –lo sé– pero quería anticiparles mi afición por el tema que aborda Ahora me ves... (Now You See Me, 2013), bajo la apariencia de un thriller de acción y robos.



Con ese larguísimo título que combina el nombre de dos novelas de Julio Verne, llega al público español Journey 2: The mysterious island, una agradable fantasía familiar en la que el buen humor se suma a la total falta de pretensiones.

Cuando se estrenó el 14 de julio de 1978, pocos imaginaban que El enjambre iba a ser una película tan paradójica y menospreciada. Para empezar, Michael Caine habla de ella como la peor película de su carrera.



El año, un turbio 1952. Podría ser el último de mandato francés en Indochina. Tal vez, el preludio de un fracaso peor. Al tiempo que los legionarios calan sus bayonetas, los batallones del Vietminh cortan las ligaduras de su antigua servidumbre colonial. Una poderosa avalancha de miedo y fuego cubre los arrozales.



Los productores Douglas Wick y Lucy Fisher de Red Wagon Entertainment habían abrigado durante mucho tiempo la idea de convertir la serie de la querida comedia romántica “Embrujada” en una película.



El siempre deslumbrante Cuarón deja claro durante esta vertiginosa epopeya que el ser humano es la especie más merecedora de un castigo cósmico, y que aun recibiéndolo, no aprendería nada.