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"V" (1983), de Kenneth Johnson

El formato de miniserie televisiva fue muy popular a mediados de la década de los años setenta del siglo pasado, gracias a que permitía a los productores evitar la exigencia de contar una historia completa en una hora, o bien estirarla veintidós episodios para que durase una temporada completa. Fue la solución para dramas históricos o familiares como Raíces u Hombre rico, hombre pobre, pero no se contemplaba como algo que diera cabida a un género “infantil” como la ciencia ficción.

La ola nostálgica de los 80 no parece detenerse, e incluso empieza a cansar un poco, incluso a un fetichista de aquella época como quien escribe estas líneas.

Crítica de "Transgression" (2011)

Alimentándose de la estela de la potentísima Secuestrados (Miguel Ángel Vivas, 2010), en donde se ponía a prueba la resistencia del espectador detallando con crudeza el agónico padecimiento de una familia amenazada, esta coproducción entre España, Italia y Canadá pretende sumergir al espectador en el drama que supone un asalto a domicilio pero introduciendo una diferencia. Y es que, aunque el tráiler insista machaconamente en lo contrario –retrotrayendo al pseudo-reportaje amarillista mediante el uso de frases como "Creemos estar a salvo, ¿pero lo estamos? Cada diez segundos una casa es asaltada. ¿Qué harías tú? ¿A qué estarías dispuesto para proteger tu hogar? Defiende lo tuyo"–, Transgression dista mucho de ser el relato de un hogar ultrajado, sencillamente porque sus víctimas son todo menos inocentes.

En 1987, el director Walter Hill el guión de su nuevo proyecto a Nick Nolte, junto a quien ya había trabajado en Límite: 48 horas.