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Lo que convierte a Venom en sintomática de un recalentamiento en el mercado de los superhéroes es su condición de artefacto prescindible, diseñado sin chispa, como si sus guionistas hubieran olvidado qué demonios significa la originalidad.

Hay tantas variantes de la comedia que no vamos a intentar resumirlas aquí. En todo caso, ¡Qué guapa soy! (I Feel Pretty) intenta abarcar unas cuantas: la comedia romántica ‒hay que dar lustre al amor‒, la comedia desfasada ‒sin miedo al qué dirán‒, la comedia con mensaje ‒para los amantes del cine con moraleja‒ e incluso la comedia fantástica ‒tomando Big (1988), de Penny Marshall, como santo y seña‒. De esta forma, combinando lo irreverente y lo libertino, lo tierno y lo ingenuo, Amy Schumer se apropia de una trama construida a la medida de sus cualidades como actriz y humorista.

En estos tiempos que corren en los que el cine ya no es la variedad de ocio más popular, y pierde su trono ante las series e Internet, cualquier director que saque adelante una película por año merece cierto reconocimiento. Si además hablamos de grandes producciones, con la complejidad que eso suele implicar, el mérito es todavía más grande. Y si tenemos en cuenta que dicho director ya ha cumplido los 80 años, más allá de lo que nos puedan parecer sus obras, uno tiene que quitarse el sombrero ante Ridley Scott.

A Todd Haynes hay que agradecerle, además de sus excelentes dotes como director, su amor sin complejos por el melodrama clásico, una afición casi punk en estos tiempos de cinismo y agresividad. No es que su películas sean blandas o edulcoradas, pero sí que recurren a personajes y situaciones que van, emocional y artísticamente, un poco más allá del drama realista. Es algo que también le ocurre a nuestro Pedro Almodóvar, sin que los films de ambos cineastas se parezcan demasiado.

Todos hemos nacido y crecido en un mundo en el que las estrellas del mundo del espectáculo son personajes importantes, modelos que admiramos e imitamos. Hablamos de figuras adineradas, triunfadoras e influyentes. Millones de personas se fijan como meta vital convertirse en uno de estos seres privilegiados. Pero no siempre fue así.

Casey Affleck está dejando de ser el hermano de Ben Affleck para ser considerado un estupendo intérprete por sus propios méritos. En estos momentos, ya son muchos los que le consideran el mejor actor de los Affleck, pero su papel en Manchester frente al mar ‒al igual que su protagonismo en la adaptación de El asesino dentro de mí que dirigió Michael Winterbottom en 2010‒ le acerca cada vez más a la emancipación.



A los veteranos que fueron amamantados con celuloide, el nombre de Marilyn Monroe les evocará una mitología en la que confluyen el talento, el magnetismo, la sensualidad y los excesos. Encarnar a una leyenda de ese calibre no es fácil, y sin embargo, la actriz Michelle Williams consigue el milagro.



Protagonizada por James Franco, Mila Kunis, Rachel Weisz y Michelle Williams, Oz the Great and Powerful es la nueva aventura de fantasía del director Sam Raimi.