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José Carlos de Torres es investigador científico del Instituto de la Lengua Española desde 1989 y miembro del Consejo Editorial de revistas científicas como la Revista de Filología Española, Anales Cervantinos y la Revista Española de Lingüística. Asimismo, es Socio fundador de la Sociedad Española de Lingüística (1970) y de la Asociación de Cervantistas (1988). En el año 1999, le entrevisté para la revista Cuadernos Hispanoamericanos. He reducido al mínimo las preguntas de aquel diálogo para subrayar la erudición de sus respuestas.

Ha pasado ya 2005, el año quijotiano, quijotesco, quijotista, quijófíco, quijotítico o como quiera denominárselo, que de todas estas maneras y, seguramente, muchas más, lo habría hecho el propio Cervantes.

Recuerdo de Heinrich Heine

Heinrich Heine (también llamado por sus coetáneos Harry, Henry, y con mofa hasta Haaruh), nació el 13 de septiembre de 1797 en Dusseldorf, en el seno de una familia judía, y moriría en París (1856) tras ocho años de postración.

Cervantes según Jean Canavaggio



En la Fundación Juan March dictó Jean Canavaggio un cursillo sobre Cervantes (febrero de 1997). Canavaggio es, quizá, el único biógrafo moderno del escritor. Y no han faltado a Cervantes narradores, encabezados, en España, por Luzán.

Don Quijote y el derecho



De entre los volúmenes que se dedicaron al Quijote con ocasión del III centenario de su publicación, hoy elegiremos uno que lleva la firma de don José Canalejas: Don Quijote y el Derecho, distribuido por el Ateneo de Madrid en 1905.

Don Quijote y la psiquiatría



Si existe un debate actual en torno al padecimiento psiquiátrico de Alonso Quijano, éste debe comprender no sólo el extrañamiento de la realidad que afecta a nuestro hidalgo, sino la impronta específica de su loca sabiduría.

Don Quijote y el basilisco



Una de las más gratas sensaciones que experimenta el amante de la materia pastoril es la de encontrarse en la primera parte del Quijote con la historia de Grisóstomo y Marcela.

Gutierre de Cetina



Más de un lector mexicano se sorprenderá al hallar en Puebla de los Ángeles el recuerdo del poeta y prosista sevillano Gutierre de Cetina (c. 1517-c. 1557). La razón, por azares del destino, no se debe al hecho de que entre sus composiciones de metro petrarquista figure alguna alusión a Angelópolis, sino a un factor mucho menos feliz y un tanto embrollado.

Miguel de Cervantes Saavedra



«La verdadera esencia de Cervantes es la del escritor que escribe la vida del Quijote y la de los diálogos de Cipión y Berganza o los desvergonzados tejemanejes de Monipodio. Es la humana tristeza de Cervantes ante la imposibilidad del triunfo del ideal de la Belleza y la Justicia, ante la imposibilidad de lo perfecto, lo que nos emociona y emocionará siempre a todos cuantos lo lean en el futuro. Es el drama de lo humano, el de siempre, el que ningún progresismo remediará, porque todo es siempre igual.» (Juan Perucho: La puerta cerrada, Madrid, 1995).

La casa natal de Cervantes



Sabemos que Miguel de Cervantes Saavedra vino al mundo en Alcalá de Henares, el 29 de septiembre de 1547. Pero en cuanto al detalle hogareño de aquel nacimiento, tenemos una deuda con el erudito conquense Luis Astrana Marín (1889-1960).