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La franquicia de videojuegos Tomb Raider pasó por un lavado de cara en 2013. Fue aquel año cuando salió a la venta un reboot (reinicio), en el que sufrían cambios tanto el tono del juego como el aspecto de Lara Croft, la protagonista. En aquella ocasión, asistíamos a la primera aventura de la arqueóloga, que se nos mostraba como una joven con recursos, pero vulnerable. Por su parte, su voluptuoso y caricaturesco físico daba paso a una anatomía realista, en la que ya no se hacía explotación de su sex appeal.

Han pasado casi diez años desde que Edgar Wright y Simon Pegg se ganaron el amor del público y la crítica con Shaun of the Dead (Zombies Party), brillante combinación de zombis y comedia costumbrista donde todo –guión, actores, realización, montaje y hasta efectos especiales– funcionaba a la perfección.

Crítica de "Paul" (2011)



Amigos y colaboradores habituales, los actores británicos Simon Pegg y Nick Frost se han carcajeado en muchas ocasiones de las convenciones y clichés de los géneros. Tal fue el caso de dos de sus películas más famosas, dirigidas por su colega y compatriota Edgar Wright: Arma fatal (Hot Fuzz, 2007), parodia del cine de acción de "polis" duros, y Zombies Party (Shaun of the Dead, 2004), hilarante reinterpretación del género de terror en su variante zombi.