Trestesauros500

La mayor contribución de Walt Disney a la industria e historia del cine fue el genio que aportó al arte de la animación. Sin embargo, desde la Segunda Guerra Mundial, su estudio también fue conocido por sus películas con actores de carne y hueso y sus programas para la televisión. Muchas de aquellas películas fueron producciones relativamente modestas, pero otras, como Mary Poppins o la cinta que nos ocupa, disfrutaron de un amplio presupuesto y una grandiosidad propia del mejor Hollywood clásico. Lo que todas tenían en común es que habían sido cuidadosamente pensadas para un público familiar.

África. La pasión del cine norteamericano por el continente negro ha sido y es eterna, y se renueva en las diferentes generaciones y etapas cinematográficas. Con frecuencia el género que más ha visitado los escenarios de la sabana, el desierto y los Grandes Lagos ha sido el de aventuras, pero en acercamientos esporádicos también lo han hecho el cine romántico, el drama épico, el bélico… y el cine negro.

No era la primera vez que Roger Corman pasaba por Madrid. Previamente, en marzo de 1983, nos había visitado por cortesía del IV Festival de Cine Imaginario. "Empecé a producir porque al final me cansé de ser el director –dijo a la prensa en aquella ocasión–. Después, ha habido otros colegas que han seguido el mismo camino. Por ejemplo, Francis Ford Coppola, uno de los mejores realizadores del mundo pero uno de los peores hombres de negocios que he visto en mi vida". Solo con esta frase, ya pueden hacerse una idea de cómo maneja la ironía –y la falsa modestia– este maestro del bajo presupuesto, cuyo salto a la inmortalidad se debe a la serie B y a los cines de programa doble.

Después de Lo mejor es lo malo conocido, El número 17 y Valses de Viena, que fueron fracasos comerciales, Hitchcock se toma el desquite: su nueva película tiene un enorme éxito. La historia está tomada de la actualidad y muestra espías pro-alemanes en lucha contra el Foreign Service.



La película M, el Vampiro de Düsseldorf / M, el maldito (Alemania, 1931), dirigida por Fritz Lang está considerada como una de las obras mejor logradas de la cinematografía alemana.



En 1954 se estrenó esta nueva versión cinematográfica de la obra de Julio Verne 20.000 leguas de viaje submarino (20,000 Leagues under the Sea), que supuso el primer acercamiento de Walt Disney a la ciencia-ficción.

La frase puede parecer autocompasiva –una dolencia glandular le impedía abrir nuevos horizontes–, pero créanme, no lo es.