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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Como cada año en verano se celebra la pasarela wagneriana por excelencia: el Festival de Bayreuth. Aprovechemos la ocasión para hablar de la controversia musical que se generó con el inicio de la opera Tristán e Isolda, de Richard Wagner. Tómese el siguiente texto como un programa de mano sui generis, frente al sucedáneo otorgado a los asistentes de la sala a modo de “menú del día”.

Parsifalismos

En un cumplido artículo («El loco puro y el amor secreto», revista Audio Clásica), Rafael Fernández de Larrinoa vuelve a examinar el tema de la homosexualidad en el wagneriano Parsifal. Investigar la sexualidad concreta de los personajes ficticios es tarea compleja y a menudo vana. Ellos no tienen un cuerpo físico sino simbólico.

"Beethoven", de Richard Wagner

Nada que guarde relación con Wagner es sencillo, incluido su quehacer literario. Sin embargo, en esta soberbia edición de su Beethoven (1870), Blas Matamoro se ocupa de trasladar a nuestro idioma y a nuestro tiempo toda esa ambición filosófica, musical y poética, encuadrando con mucha claridad las distintas posibilidades de responder a cada pregunta que el autor se plantea.

En Munich y en 1865 estrenó Wagner Tristán e Isolda. Aún no había concluido su tetralogía, ni su comedia, ni su festival sagrado. La obra tiene un valor fronterizo por ser la primera –y con Parsifal‒ las únicas estrictamente considerables como dramas cantados, sin huella de ópera, sin números cerrados (salvo que se considere tal la cancioncilla del marinero que abre la acción).

"Nietzsche y la música", de Blas Matamoro

No sé hasta qué punto considerarán frívola mi primera aproximación musical a Nietzsche, pero ya se sabe que son minoría quienes descubren sus necesidades filosóficas con un propósito bien determinado y sin ceder a la digresión. Por lo tanto, consideren las próximas líneas como simples detalles de atrezzo, añadidos por mí al poderoso escenario intelectual que Blas Matamoro construye en su magnífico libro.

El entusiasmo mediático motivado por el bicentenario de Verdi y de Wagner –ambos nacidos en 2013– nos brindó el pasado año todo tipo de recuerdos y homenajes. No es cuestión aquí de suplantar a los estudiosos que conocen bien a los dos compositores, pero incluso los legos en la materia sabemos que ambos identifican dos formas de entender la ópera, con su lógica y su personalidad, su colorido y ambiciones. De ahí que esta pareja de colosos –reunida por el calendario– sea el mejor reclamo para quienes desean profundizar en el repertorio operístico dejándose deslumbrar por la prodigiosa creatividad de ambos.

Debemos a Blas Matamoro el haber ordenado y traducido en nuestro idioma algo más que un simple epistolario wagneriano. Y ahora verán por qué.

"El anillo del Nibelungo", de P. Craig Russell

El anillo del nibelungo (Der Ring des Nibelungen, en alemán) es un ciclo de cuatro óperas épicas, compuestas por Richard Wagner basadas libremente en figuras y elementos de la mitología germánica, particularmente las Sagas islandesas.

Barenboim, Wagner, Israel

Cierto escándalo produjo el director de orquesta argentino Daniel Barenboim al intentar que sus espectadores israelíes escucharan en 2001 una página de Wagner, un momento de Tristan e Isolda.

Diálogo con Daniel Barenboim

El acopio de sabiduría y de autoridad no es una ventaja en este tiempo poblado de fantasmas culturales. Antes al contrario. Casi es una convención periodística desconfiar de los maestros veteranos y optar por los defensores del pensamiento débil. De ahí que me parezcan tan sugerentes y tan provocativas las palabras de Daniel Barenboim.