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A Todd Haynes hay que agradecerle, además de sus excelentes dotes como director, su amor sin complejos por el melodrama clásico, una afición casi punk en estos tiempos de cinismo y agresividad. No es que su películas sean blandas o edulcoradas, pero sí que recurren a personajes y situaciones que van, emocional y artísticamente, un poco más allá del drama realista. Es algo que también le ocurre a nuestro Pedro Almodóvar, sin que los films de ambos cineastas se parezcan demasiado.



Invierno de 1957. Los Whittaker, el típico retrato de una familia de los barrios residenciales, viven en Hartford, Connecticut.

I´m Not There, de Todd Haynes

A medio camino entre el cine experimental y el biopic hollywoodiense, I´m Not There es una película imprescindible para los admiradores de Bob Dylan y los aficionados al cine de arte y ensayo. Para los demás, se recomienda precaución.