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Lo que convierte a Venom en sintomática de un recalentamiento en el mercado de los superhéroes es su condición de artefacto prescindible, diseñado sin chispa, como si sus guionistas hubieran olvidado qué demonios significa la originalidad.

¿Puede una derrota transformarse en una victoria? A veces sí, en especial si hablamos de los británicos, especialistas en usar la cabezonería y la desvergüenza para seguir adelante y triunfar en los momentos más desesperados.

La vida es dura y todo son problemas, pero los ciudadanos del primer mundo a veces nos ahogamos en un vaso de agua. ¡Hoy no me funciona Internet! ¡Estoy perdido! Bien, en esos momentos conviene recordar que gran parte de la población mundial se reiría de estas cosas, ya que la única tarea que muchas personas tienen al largo del día es llegar vivas a la noche.

Brian Helgeland, en su faceta de guionista, cuenta con una carrera sorprendente. Le debemos la escritura de mini-clásicos del cine de terror de los 80, en la línea de 976 El teléfono del infierno (Robert Englund, 1988) o Pesadilla en Elm Street 4 (Renny Harlin, 1988), y asimismo excelentes adaptaciones literarias como L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997) o Mystic River (Clint Eastwood, 2003).

Con esa astucia narrativa que se filtra a través de la arena y los gases de combustión, George Miller retorna al páramo donde ideó la mítica saga que viene a completarse con esta sensacional película: un rally feroz, anclado en las fantasías apocalípticas de los ochenta.

Crítica: "Locke" (Steven Knight, 2014)

Locke, de Steven Knight, es un notable ejercicio de “cine económico”, no muy alejado en forma y tono de la española Buried.

Chris Pine y Tom Hardy encarnan a dos agentes de la CIA que son los más mortíferos del mundo, además de inseparables camaradas y amigos íntimos… hasta que ambos se enamoran de la misma mujer (Reese Witherspoon). Quienes en el pasado contribuyeron a aplastar a naciones enemigas enteras, recurren ahora a sus incomparables habilidades y a una colección inacabable de artilugios de alta tecnología para plantar cara al peor enemigo al que cada uno de ellos se haya enfrentado jamás: su respectivo ex amigo del alma.