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Sacro y profano

Hace unos días, paseaba con mi amiga Ana por Venecia, buscando un lugar en el que cenar. A los dos nos gusta mucho caminar, recorrer calles, descubrir rincones más o menos ocultos, explorar las ciudades durante horas y horas.

Venecia y las coincidencias

Pensaba hace unos días escribir algo acerca de las coincidencias y enumerar algunas de las que he encontrado al leer la segunda parte de las memorias de Elias Canetti. Por otra parte, después de regresar de Venecia, me apetecía escribir acerca del veneciano Casanova y, cuando me disponía a hacerlo, he encontrado en mi camino una coincidencia. Así que escribiré al mismo tiempo acerca de las coincidencias y acerca de Casanova.

"Notas sobre Venecia", de Juan Lamillar

Quien dice Venecia, dice arte y literatura. La ciudad no conoce apenas rivales como escenario de relatos y poemas inolvidables, y en este sentido, la percepción de lo veneciano ‒gracias sean dadas a los dioses‒ no depende de los folletos turísticos, sino de la estratificación de muchos recuerdos ilustres.

 
Enteradas de que a Cecil Fox, un excéntrico millonario, no le queda mucho tiempo de vida, varias de sus amantes viajan a Venecia para estar cerca de él y de su dinero. Una vez allí, serán sometidas a un curioso juego.

Arquitecturas pintadas en el Thyssen



Del 18 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012, el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid acogen la muestra Arquitecturas pintadas.

Venecias. Así, en plural, tituló Paul Morand su libro sobre Venecia. Y, en efecto, al igual que su embrollado laberinto de aceras y canales, campi y puentes, la ciudad adriática, primorosa audacia del más disparatado urbanismo, es muchas sin acabar de ser una y misma.

"Los papeles de Aspern", de Henry James

Publicado en 1888, Los papeles de Aspern parte de un hecho real. Un año antes, Henry James se había instalado en Florencia, donde trabó relación con la condesa Gamba. Entre las posesiones de la condesa figuraba la correspondencia escandalosa que Lord Byron con su amada Teresa Guiccioli, tía del conde Gamba. De la frustración de James por no tener acceso a esas cartas surge este relato excepcional.