Trestesauros500

Ocurre hasta en las mejores familias. Ya se puede tener fama y trayectoria intachables, como el cuerpo de Policía de Los Angeles (LAPD), que el destino hace casi inevitable la aparición de ovejas negras que intentan contaminar el rebaño.

A lo tonto, hará ya dos o tres años que me llamaron de SALVADOS de Jordi Évole para anunciarme que iban a dedicar uno de sus programas a denunciar la corrupción en el cine español. Uno de sus responsables me interrogó exhaustivamente, preguntándome cuál era el método más habitual por el que una empresa productora sin escrúpulos podía estafar al Estado, como así han hecho tantas, impunemente, a lo largo de demasiados años.

Un sutil componente antipolítico suele emerger de las diatribas periodísticas contra la corrupción. Aparte de que se centran en los casos vinculados a determinados partidos, obviando otros del mundo empresarial, sindical o militar, lo especioso del razonamiento viene de asociar, como naturales, corrupción y profesión política. Una vez más, los periodistas asumen actitudes sacerdotales, de condena a este pícaro mundo de pecadores, y demonizando a quienes lo administran: los políticos.