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Contra el narrador omnisciente

En las novelas con un narrador en primera persona, aunque sepamos que se trata de alguien que nos está contando una historia tal como él la ve, tendemos a pensar que podemos fiarnos de sus palabras. Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que este narrador nos dice, pero no solemos pensar en que nos mienta deliberadamente, o que cuente las cosas, los actos concretos, de manera diferente a como sucedieron. Y mucho menos se nos ocurre pensar que no piensa lo que dice que piensa. Esta confianza, que no tiene razón de ser desde un punto de vista lógico, ha sido aprovechada por algunos autores para dar una vuelta de tuerca a una narración. Creo que eso sucede en El doble de Dostoievsky, aunque no lo recuerdo bien, y sin duda en alguna de las novelas de Nabokov, quizá en Pnin, quizá en Desesperación: de pronto, llegados a una página determinada, nos damos cuenta de que el narrador en el que confiábamos nos ha mentido, está loco, no es de fiar. Esto es muy interesante.

La caja de herramientas

Mientras escribo, de Stephen King, es en parte una autobiografía breve y en parte un libro acerca de escribir.

Al parecer, Freud llegó a la idea de la libre asociación de ideas y de la escritura automática, como método para revelar el mundo íntimo psicológico, porque había leído en su niñez a un periodista llamado Ludwig Börne, y en concreto un artículo que se titulaba El arte de convertirse en un escritor original en tres días.

La escritura y la muerte

En 1982, cuando los computadores estaban los comienzos de su prodigioso desarrollo posterior, Walter Ong publicó su gran libro Oralidad y escritura, una de las más estimulantes investigaciones acerca de las diferencias entre el mundo oral previo a la escritura, el de la escritura y el que se inició con la imprenta.

Moda para escritores

Imagen superior: Michael Chabon (WBEZ, CC)

"¡A los libros!", de Daniel Heredia

Es imposible amar a medias.
Quien ama lo sabe.
El amor exige dedicación, sacrificio desinteresado, una ilusión constante y una energía infinita. Exige afán de superación, ganas de descubrir, de compartir, de sublimarse a uno mismo por encima de nuestra mejor versión.

Una de las razones que explican por qué disponemos ahora de una visión global del suicidio es que la opinión los filósofos y de los sociólogos, evidentemente valiosa, se suma al enfoque integral que proponen los estudiosos del cerebro.

El oficio de contar cuentos

Ayer leí una frase del escritor francés Gérard de Villiers, fallecido hace unos días a los 83 años de edad, que decía: "Me considero un cuentacuentos, alguien que escribe para distraer a la gente, porque la mayoría de la gente tiene una vida de mierda”.

Las ciudades y los escritores es una travesía por los mundos de los autores fundamentales que han marcado el pensamiento de Occidente. Este libro conjuga dos de las grandes pasiones de Fernando Savater: la literatura y los viajes. El gran filósofo recorre las principales ciudades del mundo y nos muestra el profundo vínculo que une a un escritor con su ciudad.