graciasportadadefesq

Se viene escuchando con frecuencia creciente la necesidad de evitar la interpretación androcéntrica de la historia. Esto apunta no solo a una urgencia ética o social, sino a un imperativo intelectual, sobre todo si tenemos en cuenta que la presencia femenina en los procesos históricos ha sido silenciada de forma lamentable. Hora es, pues, de ampliar el foco, reconociendo qué negativa ha sido esa distorsión del pasado en los textos académicos.

"Las toleramos, pero no las necesitamos". Así hablaban los surrealistas de las mujeres. El surrealismo, como el dadaísmo, el futurismo, el expresionismo y tantos otros artes vanguardistas seguía siendo un coto cerrado, un club exclusivamente compuesto por hombres. Hombres que vivían en su propio universo masculino, con sus ojos cerrados al exterior, construyendo sus propios fantasmas sobre lo femenino, sobre la mujer.

"La mística de la feminidad", de Betty Friedan

El año, 1963. El país, Estados Unidos. Cualquier ojeada a la vida cotidiana, al mundo laboral, a los medios de comunicación o a la publicidad nos indicaría las fórmulas en las que la feminidad de la época podía encajar.

María de Zayas, la gran novelista madrileña María de Zayas, de la que apenas se tienen datos, dejó para la posteridad dos conjuntos de relatos breves, destinados a prevenir a las jóvenes de su tiempo, las jóvenes de esa España Imperial.

Lo inventaron ellas

En el escenario donde se representa la historia de la ciencia, poco espacio queda reservado para las mujeres. Las dificultades para acceder a la educación, los límites que coartaban sus derechos y el rechazo social hicieron invisibles las huellas que muchas mujeres dejaron al conocimiento científico.

Mujeres en la Universidad

Universidad Complutense de Madrid. Mi Alma Mater. Datos extractados del Plan de Igualdad 2015, relativos al año 2013, último considerado:

Historia de género

Durante trece años fui la encargada de "enseñar" el Museo de la Farmacia Hispana a los cientos de estudiantes que, cada curso, pasaban por la asignatura de Historia de la Farmacia.

Cosas de mujeres

Hay una lucha por la igualdad que está basada en medidas cosméticas, en lenguajes duplicados y en actitudes de cara a la galería. Hay otra que es más difícil de apreciar, porque se centra en esfuerzos individuales o de pequeños colectivos y consiste en no renunciar a nada por ser una mujer. Y hay una tercera, la más efectiva, que parte de un cambio estructural y legal y que se acompaña de una nueva mentalidad.

Leyendo a mujeres

En aquellos gloriosos años en los que yo aún gozaba de mucho tiempo libre y podía devorar todo tipo de novelas que cayesen en mis manos; cuando aún no me había hecho historiadora "profesional" y no consideraba una pérdida de tiempo leer cosas publicadas en el siglo XX; en aquellos tiempos, digo, yo era la lideresa (lo de mandar me ha gustado siempre) de un grupo de amigas que leíamos con fruición y hacíamos interesantes tertulias posteriores.

Mujerucas desdentadas que pasan sus días frente al caldero donde cuecen toda suerte de pócimas nauseabundas que las elevarán por los aires y las llevarán a aquelarres diabólicos. Poderosas mujeronas capaces de hechizar a cualquier galán o recomponer el virgo de otrora doncellas ya dueñas. Mujercillas sabias que recorren campos y caminos en busca de hierbas destinadas a curar las más diversas dolencias. Circes y Medeas; Dalilas y Liliths.