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Javier Gomá Lanzón (Bilbao, 1965), considerado por algunos el Ortega del siglo XXI, es una figura intelectual de primer orden en el panorama español. La revista Foreign Policy lo ha incluido en dos ediciones (2012, 2014) en la lista de los cincuenta intelectuales iberoamericanos más influyentes.

“Incluso es preciso que cada mónada sea diferente de cualquier otra. Pues jamás hay en la naturaleza dos seres que sean completamente iguales uno al otro y en los que no sea posible encontrar una diferencia”. G.W. Leibniz.

Félix Guattari solía escribir con Deleuze, pero este texto le pertenece sólo a él:

En sus obras, Franz Brentano a menudo alaba y censura a los filósofos y a las escuelas filosóficas.

La causa de todas las causas

Cuando Aristóteles examina a los filósofos que le han precedido, casi siempre tiene críticas que hacer, muchas de ellas dirigidas a su propio maestro, Platón, pero hay un filósofo al que admira y al que parece considerar su precursor, Demócrito de Abdera:

Santo Domingo y el libro volante

Pedro Berruguete pintó en alguna fecha del siglo XV el cuadro Santo Domingo de Guzmán y los albigenses. El santo comparece en su mitad izquierda, coronado por la pertinente aureola y señalando una hoguera alimentada por unos libros, suponemos que heréticos.

Un aforismo de Heráclito

Dijo Heráclito hace algunos siglos que «todo sucede según discordia». Demos por bueno que lo dijo con estas palabras castellanas. La herencia filosófica de Occidente les debe mucho.

Leyendo a Anthony Ashley-Cooper, tercer conde de Shaftesbury (1671–1713), uno confirma lo que destacan sus estudiosos: un claro interés por el pensamiento clásico y, en el ámbito ensayístico, una clara afinidad con ese buen criterio que definieron y pusieron en práctica los filósofos estoicos.

Elogio de Slavoj Zizek

Un amigo periodista me contó –respondo de su veracidad, no sabiendo si él haría lo mismo – que en una conferencia madrileña de Zizek, un muchacho de Albacete que esperaba incorporarse a la vecina cola de quienes esperaban ser examinados en un casting, se equivocó de fila y se metió en la cercana de los jóvenes que aguardaban por Zizek. Resultado: se pasó tres horas sentado en el suelo, sin entender ni palote de lo que el maestro farfullaba en un inglés perfectamente escolar y perdió el turno del casting y, con él, un brillante futuro en el espectáculo.

El azar y la necesidad

Uno de los asuntos que ha ocupado durante millones de horas a las mentes más inquietas de la humanidad es problema del azar y la necesidad. ¿Estamos determinados por nuestros genes, por las estrellas, por los dioses, por el clima, por la educación, por nuestro género, por nuestra cultura? ¿Son nuestras acciones libres o seguimos nuestros instintos, como los animales, o instrucciones de un programa, como las máquinas?