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Cuando leemos un libro como Damas oscuras, lo que sucede con nuestra imaginación es de lo más curioso. Tenemos, por un lado, la certeza de que ha sido una experiencia placentera, de la que no salimos defraudados en ningún tramo de la lectura. Y por otro, acabamos con la impresión de haber asistido, hipnotizados y crédulos, al desvelamiento de un mundo fantasmal, tan evidente como sumergido en la tiniebla.

Los fantasmas nos sumergen en el éxtasis de la eternidad. Reciben el poder evocador del pasado y marean a sus espectadores con el perfume secreto de la muerte, que excita sentimientos de miedo y de fascinación.

"El familiar", de Joseph Sheridan Le Fanu

Lo más peculiar en las obras de Le Fanu deriva de nuestra reacción ante su reflejo de lo inconcebible. Con la incertidumbre de ignorar si sus horrores son o no sobrenaturales, nos adentramos en ellos aceptando esa fatalidad que siempre implica el género gótico.

Susan Hill puede presumir de que su novelita La Mujer de Negro ha sido afortunada en la calidad de sus adaptaciones, tanto en las teatrales como en las audiovisuales, teniendo en cuenta las bondades de la versión televisiva de 1989 y de la cinematográfica de 2012, cuya secuela ha contado con la participación de la mismísima autora, encargada de escribir la historia sobre la que se desarrolla el guión.

Por un lado, tenemos a una mujer que ha pasado toda su juventud cuidando de su madre enferma. Al morir esta última, esa mujer se encuentra perdida en el mundo, sin un hogar propio. Es como esos veteranos de guerra que no se acostumbran a la vida civil. Busca con ansia su lugar en el mundo, pero no logra salir de su propia cabeza. Quizá un especialista en el tema podría aventurar que nuestra protagonista sufre algún tipo  de trastorno límite de la personalidad.

Siguiendo la tradición de la novela decimonónica (del feuilleton a las truculencias góticas o las emociones de las sensations novels), José C. Vales (Zamora, 1965) teje un relato de complejas relaciones personales en el que no siempre lo más relevante se encuentra en el lado fantasmagórico y espectral de la historia.



Invocar el término literatura gótica nos introduce en un mundo de mansiones, oscuros misterios y espectros victorianos. Puede que la novela en la que se basa esta película sea una excelente muestra del género, pero lo cierto es que el largometraje de James Watkins no se queda atrás. De hecho, nos encontramos ante una magnífica historia de fantasmas, bien interpretada y de inmejorable ambientación.

"La mujer de negro": la novela de Susan Hill

Edhasa publica la novela La mujer de negro, de Susan Hill, coincidiendo con el estreno de la película inspirada en este relato de fantasmas, con Daniel Radcliffe en el papel protagonista.

"La maldición de Rookford" (2011)

Entre mis gustos sin fecha de caducidad, figuran los relatos de fantasmas. Si estos son de aire victoriano, el placer ya es absoluto. La maldición de Rookford pertenece a esa categoría. No obstante, aunque el film luce la prestigiosa etiqueta de la BBC, y apuesta sobre seguro en su guión y en su reparto, pierde ritmo e intensidad por culpa de una realización demasiado fría y contemplativa.

"La Mandrágora", de Hanns Heinz Ewers

Como resultado de inseminar artificialmente a una prostituta con el semen de un ahorcado surge a la vida la bella y malvada Mandrágora, uno de los grandes y más fascinantes mitos de la literatura fantástica, equiparable a Frankenstein, Drácula, El Golem o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.