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Este es el segundo libro que la editorial Impedimenta publica de los escritos por Penelope Mortimer (1918-1999). La vida de esta autora es tan interesante como sus propias novelas. Es más, podríamos decir que en esa vida encontró el principal vivero de temas de su literatura. Esos temas se resumen en las relaciones entre parejas y todo lo que circula alrededor. Hay una visión pesimista que es un reflejo de lo que Mortimer había vivido. Ese desánimo bien podía venir, incluso, de su infancia, con un padre escasamente protector, más bien todo lo contrario.

Delicadeza. Esa es la palabra que me sugiere este libro. Ese es el concepto. Algo delicado pero no exento de verdad, de realidades no siempre aceptadas o entrevistas. El corazón de las nueve estancias tiene en su centro a una mujer y, en derredor, a nueve personas que la han habitado, que la han poseído, entendido o amado de alguna manera. Es un largo poema biográfico con sentido filosófico.

"La saga Flora Poste", de Stella Gibbons

Debo confesar que las dos novelas de Stella Gibbons reunidas por Impedimenta en este precioso estuche son una auténtica revelación. Es más: creo que se convertirán de inmediato en obras de cabecera para todo lector que aprecie la ironía, la inteligencia, el encanto y los placeres secretos de ese extraño planeta llamado Inglaterra.

Hay diversas razones por las que la vida deja su huella, todavía caliente, en la máquina de escribir de Sillitoe. El aire de su novela es el mismo que respiraron otros angry young men a finales de los cincuenta. Jóvenes airados, resueltos a poner en jaque el discurso de valores dominante. Intelectuales convencidos de que la clase trabajadora debía asumir un nuevo papel en la sociedad británica de la posguerra.

Un enigma llamado Shakespeare

Y tal es el caso Shakespeare, cuyo estado de la cuestión ordena y sintetiza Gustavo Artiles (Un enigma llamado Shakespeare, FCE, 2005) con un resabio a novela policíaca erudita. Este venezolano afincado en Londres, dedicado a la crítica musical, nos cuenta la deriva de un enigma que amenaza con no tener solución.

James es secundogénito, pero carga con el fantasma de un primogénito muerto. Se parecerá a su padre, salvo en la paternidad, valga la paradoja. James no tendrá tiempo para ocuparse de su hijo Giorgio y no sabrá qué hacer con su hija Lucia, que acabará encerrada en un manicomio. En lugar de muchos vástagos, como su papá, dejará unas pocas y robustas obras.