Trestesauros500

Paul Kieve es un mago que lleva años dedicado a crear efectos especiales para el teatro y el cine. Se le reconoce en todo el mundo como uno de los más destacados en su profesión.

La saga de los Hermann

A veces los apellidos son como extraños colores. En ocasiones tienden al negro y pierden su capacidad de designar a alguien o significar algo.

Desde hace tiempo tengo un par de fotos de Balzar. Pero no sabía quién era Balzar. Buscando referencias suyas en el libro de Camille Gaultier La prestidigitation sans appareils : traité de tous les tours de mains anciens et de toutes les manipulations nouvelles (notamment du double empalmage), comprenant des tours anciens et modernes (cartes, pièces, billes de billard, dés à coudre) (E. Nourry, París, 1914), encontré esta curiosa reflexión sobre las manos de los prestidigitadores que no me resisto a copiaros.

¡La ciencia no es magia!

Es curioso comparar dos películas que hablan de magia pero que, a diferencia de Harry Potter, recurren constantemente a la ciencia y la técnica.

Fue un antecedente de las tiendas de magia. En el año 1776 el señor Rupano abría cada día su tienda ambulante de secretos al pie del Pont Neuf, en París. Muy cerca de donde Augier, el venerable patriarca de los escamoteadores parisinos, practicaba sus juegos de pasa-pasa y cubiletes.

Esta es la historia de un muerto que nunca existió. El Gran Lafayette viste un uniforme rojo y ciñe una espada. Una amplia capa roja tiembla sobre sus hombros.

La bala atrapada

Dedicado a Servando Rocha, rutilante escritor y editor de la sugerente editorial La Felguera.

A los adultos les encanta escuchar historias de magia y superchería. No es que esperen conocer a un auténtico hechicero, pero el mundo de la ilusión es tentador, y siempre es buen momento para descubrir, como si fuera un acontecimiento íntimo, la delicada complejidad de un conejo que trepa desde el fondo de una chistera.

En cierto sentido, Elsie Wright y Frances Griffiths, las dos jovencitas que fotografiaron a las hadas de Cottingley en 1917, son, simplemente, dos hijas de su tiempo. Niñas educadas con rigor victoriano, que leyeron hermosos cuentos y quisieron refugiarse en ellos.

El abate Gounon regaló a Rousseau una fuente diseñada por Herón de Alejandría. Se trataba de una fuente neumática de la que manaba un chorro de agua vertical, mediante la presión del aire. El aparato evocaba los trucajes de los templos antiguos que Herón había descrito en sus obras y se regía por los mismos principios.