graciasportadadefesq

Francisco Mora, catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense y de la Universidad de Iowa, es uno de los más destacados expertos en neurociencia de nuestro país. Además, es un ensayista audaz que ha propuesto un ambicioso programa de convergencia de ciencia y humanidades a partir de los descubrimientos recientes de la neurología. Sus numerosos textos combinan conocimientos científicos enciclopédicos con una prosa brillante. En esta entrevista propone tres calas en temas centrales de la neurocultura.

Hoy las ciencias sociales están tomando unos nuevos derroteros, desde que han entrado en escena los etólogos o sociobiólogos. Edward O. Wilson acuñó en la década de los años setenta una palabra nueva: sociobiology (1). Esta palabra levantó muchas ampollas —sobre todo en la piel ideológica— y, como el escándalo tiene mucho más interés que la norma cumplida, apareció Wilson en la hornacina del altar de las portadas del Time y de otras revistas de esta naturaleza.

Mentes frikis

Participar en comunidades culturales, subculturales o contraculturales puede ser un buen antídoto contra el conformismo. Los frikis (o freaks), habitualmente caricaturizados, pueden servir para analizar un colectivo que, además de un interés por estilos peculiares de consumo cultural, conjugan un acentuado sentimiento de individualidad con un especial sentido de la pertenencia. ¿Qué tienen en común las mentes de estas personas? ¿Existe una teoría cognitiva del frikismo?

Castilla del Pino

En 2009 Castilla del Pino se nos marchó al otro lado del tiempo. Carlos Castilla del Pino, uno más de esos que nunca se jubilan. No haré su elogio como hombre de ciencia. Ya lo han hecho quienes mejor conocen el tema.

Esa epopeya científica que es ‒y será‒ la exploración del cerebro debería convertirse en una obsesión pública e institucional. Lo merece por sus prometedoras consecuencias en ámbitos como la salud y la educación, y también por el modo en que sus conclusiones irán influyendo en terrenos que van más allá de la ciencia y que atañen a las humanidades y a las ciencias sociales.

¿Neurofelicidad o neurotimo?

Estoy sentada en una playa, sola. El sol brilla y el sonido de los pájaros se entremezcla con el romper de las olas. Una voz suave y amable me pide que me concentre en mis exhalaciones y que trate de dejar mi mente en blanco. “Siente cómo tu respiración fluye por tu cuerpo. Siente el contacto de tu cuerpo con la superficie. Sin cambiar nada”, repite una y otra vez.

«Los consumidores no saben lo que quieren hasta que se lo mostramos». Se puede leer con una mezcla de asombro y perplejidad este aforismo atribuido a Steve Jobs y que resume el objetivo del neuromarketing. Si dicen que el marketing tradicional busca la mejor forma de satisfacer las necesidades de los consumidores, el neuromarketing aborda este objetivo desde el punto de vista de Jobs y propone estudiar el funcionamiento del cerebro en las decisiones de compra, sobre todo de la parte no consciente, aquella que no podemos expresar de forma racional.

Este libro de la neuróloga Suzanne O’Sullivan está impregnado de inteligencia y humanidad. En sus páginas, la autora desgrana con gran soltura literaria una serie de relaciones personales y profesionales: las que se establecen entre ella y una serie de pacientes cuya característica distintiva es la enfermedad psicosomática

En su libro La evolución del amor, Gerald Hüther retrata la historia evolutiva y cultural del ser humano desde la creación, la cooperación y la unidad. Este profesor de Neurobiología en la Universidad de Gotinga (Alemania), que ha asesorado en temas científicos a Angela Merkel, explica que la selección natural no se rige solo por la competencia, sino también por el amor, que nos mantiene unidos a la naturaleza y a los demás.

Las fuerzas desplegadas en el ámbito de la tercera cultura ‒esa corriente, apadrinada por John Brockman, que concilia ciencias y humanidades‒ han dado lugar a un buen puñado de obras en las que el mestizaje de saberes logra seducir a todo tipo de lectores.