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En su libro ¿Cuándo? La ciencia de encontrar el momento preciso, Daniel H. Pink, explora un tema apasionante: el impacto de cada momento del día en nuestra capacidad intelectual, en nuestra creatividad y en nuestras emociones.

¿Saben lo que se dice cuando alguien tiene cierto temperamento, no? Que si ha salido a este o a ese familiar. Que si lo lleva en la sangre. Que si son cosas propias de su edad. Que si los de su apellido son de esta o de aquella manera. En definitiva, es lo que todo el mundo viene asumiendo que vamos a decir cuando hablamos de biología del comportamiento. Sin entenderla ni por asomo, claro está.

¿Nacen nuevas neuronas en nuestro cerebro una vez somos adultos? En la comunidad científica, la respuesta ha pasado de ser un rotundo “no” a un poco unánime “sí” en algo más de cincuenta años.

De todas las operaciones quirúrgicas que esperamos no necesitar a lo largo de nuestra vida, la de que nos abran el cráneo para acceder a nuestro cerebro es probablemente una de las primeras de la lista. La mera idea de una trepanación, un término que en sí mismo ya suena medieval, resulta extremadamente intimidante.

Hay algo inherentemente misterioso en el cerebro. Si nos limitamos a su anatomía, quizá parezca un órgano más, sólo que con la magia de albergar nuestra conciencia. Y ahí es donde ese enigma biológico se convierte en un fenómeno apasionante desde el punto de vista científico.

El conocimiento

Nuestra especie ha logrado sobrevivir y ser exitosa gracias fundamentalmente a su intelecto, esa poderosa herramienta que le permite generar conocimiento sobre el mundo que la rodea.

Uno de los misterios más fascinantes de las neurociencias –un campo de por sí muy atractivo– es el funcionamiento de la memoria. ¿Cómo se almacenan los recuerdos, cómo se recuperan cuando los necesitamos, por qué los perdemos, por qué los falseamos? 

A mediados de los años setentas del siglo pasado, la empresa televisiva estadounidense CBS adaptó para la televisión la exitosa película El Planeta de los Simios, basada en la novela homónima de ciencia ficción del francés Pierre Boulle, que había sido protagonizada por Charlton Heston y Rody McDowall en 1968 bajo la dirección de Franklin J. Schaffner.

“La vida es demasiado corta como para leer un mal libro”. “Pero teniendo en cuenta que se publica un nuevo libro cada treinta segundos, puede hacerse difícil saber por dónde empezar”.

¿Por qué nos odiamos?

“Por supuesto que los odiábamos. El plan para matarlos estaba dispuesto y terminado. El odio estaba profundamente arraigado, de modo que cualquiera que veía a un tutsi lo mataba”. Lauren Renzaho tenía cincuenta años cuando en 1994 participó en el genocidio de Ruanda y no dudó en contarle al fotoperiodista Nick Danziger, del programa BBC Panorama, los motivos que le movieron a asesinar a sus compatriotas. Así lo recoge el libro La naturaleza del odio (2010), de los psicólogos Robert J. y Karin Sternberg.