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Los elementos de la naturaleza se han agrupado de diversas formas a lo largo de la historia, pero fue en 1869 cuando el ruso Dimitri Ivánovich Mendeléiev (Tobolsk, 1834 - San Petersburgo, 1907) presentó una tabla periódica para reunirlos a todos, incluso a los que estaban por descubrir. Con las aportaciones de otros científicos esta tabla se ha convertido en el colorido corazón de la química que conocemos hoy.

Reciclar botellas

El mundo produce al año unos 311 millones de toneladas de plástico, según cifras de 2014. En México, se generan unas 722 mil toneladas anuales, de las cuales se reciclan o reutilizan alrededor del 50%. 

¡Salvemos al helio!

Todos estamos más o menos familiarizados con la tabla periódica de los elementos, una representación gráfica de todos los elementos que componen toda la materia a nuestro alrededor, e incluso a nosotros mismos.

A estas alturas de nuestra vida digital, se hace preciso iniciar un desenfrenado sprint en busca de la verdad. Sin duda, es grave la expansión de la llamada posverdad ‒es decir, de las noticias falsas de toda la vida‒, pero aún me parece más dañina la proliferación de mentiras y mitos, no necesariamente nuevos, relacionados con nuestra salud.

"Breve historia de la química", de Isaac Asimov

Hay un matiz intransferible que poseen los mejores divulgadores científicos. En el caso de Isaac Asimov, la pedagogía, la sabiduría y un punto de excentricidad formaron parte del mismo equipaje. Al fin y al cabo, hablamos de un pionero de ese arte que consiste en vulgarizar los saberes más complejos de forma que pueda entenderlos un lector como usted o como yo.

La mesa de juego de Mendeleiev

Un buen día de febrero del año 1869 el químico ruso Dimitri Ivanovich Mendeleiev se encontraba obsesionado, como lo había estado durante años, por vislumbrar un sistema general que explicara la relación y el comportamiento de los elementos.

Por Real Cédula de 13 de marzo de 1650 Felipe IV declaraba la Farmacia Arte Científica. Publicada inicialmente para los boticarios madrileños, pronto se hizo extensible a los de toda España, transformándose en la principal norma legal del sector en la segunda mitad el siglo XVII.

Fray Esteban Núñez había nacido en Antequera, pero se hizo fraile boticario en Burgos. Entró en el monasterio de San Juan, uno de los principales de la ciudad burgalesa, y aprendió el oficio de otro boticario benedictino, fray Esteban Villa, el mejor en su arte de toda la península, tanto, que hasta el mismísimo Felipe IV le pedía medicinas, pese a tener a su disposición un nutrido elenco de boticarios reales.

(El 5 de agosto de 1939 morían fusiladas las "Trece Rosas". Su recuerdo me ha traído éste otro).

Ver lo invisible

Una gran frustración de los químicos ha sido siempre no poder ver las moléculas con las que trabajan.