Trestesauros500

El sello Guerssen cuenta entre sus méritos el relanzamiento de aquellos álbumes que produjo en colonia el legendario Toby Robinson ["The Mad Twiddler"]. El más reciente es Pyramid (2018) en el que se incluye el corte de 33 minutos “Dawn Defender”.

Para ponernos en situación, comencemos por traducir el nombre de esta banda y el título de su disco. El grupo es italiano, se llama Una Stagione all’Inferno (Una temporada en el Infierno, como el poema de Rimbaud) y debutó con el álbum Il Mostro di Firenze (El monstruo de Florencia) en mayo de 2018.

Para Heaven And Hell, nuestro compositor griego favorito (si quitamos al medio griego Basil Poledouris) se empezó a fijar en discos como el Tubular Bells de Mike Oldfield y el Thick As A Brick de Jethro Tull y como lo que vio le pareció bueno (y exitoso) copió la fórmula.

Jethro Tull será recordado siempre por dos discos: “Aqualung” y “Thick As A Brick”. Ambos fueron hitos en la historia del Rock Progresivo por el estilo tan particular que imprimía Ian Anderson al género con su flauta travesera, pero antes de encontrar su sitio en el mundo de la música, Jethro Tull estaba todavía sumergido en el Blues Rock de “This Was”. Claro que Ian Anderson sabía que había algo que no terminaba de encajar con su forma de concebir la música y empezó a moverse en diferentes direcciones…

El “proyecto” de Alan Parsons, que tomó forma en plena caída libre del Rock Progresivo, vino a intentar revitalizar el género incluyendo las nuevas sensibilidades del momento para hacerlo más digerible.

No podía pasar mucho tiempo después de hablar de “Selling England by the Pound” sin tocar “In the Court of the Crimson King”, el disco que abrió la veda del Prog, el que inauguró el género desde lo más alto y el que atrajo la atención de cientos de jóvenes que querían hacer algo más atrevido y exigente que todo lo que se había hecho hasta entonces en la década de los 60. También me descubrió un mundo nuevo a mí, ya que da la casualidad de que fue el primer disco de Prog que escuché, y, en su momento, creía que no era más que la punta del iceberg. Me equivoqué: era el iceberg.

Justamente entre tres álbumes muy populares (“Dark Side Of The Moon”, “Wish You Were Here” y “The Wall”), y casi los más conocidos si quitamos el “The Piper At The Gates of Dawn”, se encuentra una obra poco apreciada en la que no muchos parecen detenerse. No sé a qué se debe su desconocimiento. Quizás, debido a su naturaleza (se compone exclusivamente de tres temas largos y una pieza a modo de obertura y cierre), le faltó el sencillo exitoso que le catapultara hacia la fama. En mi opinión estamos ante una nueva injusticia musical más, ya que, en cierta manera, es el disco más redondo de Pink Floyd.

Tras una serie de reformas dentro del grupo (se fue todo Cristo), la banda puso en orden sus ideas y sacó al mercado su carta de presentación, su verdadera carta de presentación. Combinaron un pianista virtuoso con, en mi opinión, una de las mejores voces femeninas del Rock, Annie Haslam, aunque entre cantantes de élite es difícil poner a alguien por encima del resto. Renaissance era un grupo de Progresivo considerablemente accesible.

“Gentle Giant” (1970)

Gentle Giant es una de esas bandas de Rock Progresivo “de segunda fila” que siempre se ha destacado por su estilo propio, lo cual le ha valido una legión de fanáticos minoritarios pero entregados y status de clásico de culto.

Pocos discos hay dentro del “polarizante” mundo del Progresivo que polaricen más que éste. Resultó ser una proeza que sólo pudieron superar ellos mismos con “Tales from Topographic Ocean”, solo que con ese disco las críticas fueron más negativas que positivas. Para algunos, “Close To The Edge” representa un cúmulo de excesos innecesarios. Para otros, es LA obra maestra, una especie de 9ª Sinfonía de Beethoven en el mundo contemporáneo (bueno, el mundo de Beethoven también era el contemporáneo, pero creo que nos entendemos). Yo estoy en un punto intermedio muy tendente a la segunda postura.