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La astrología es una ciencia. De hecho, es la que más tiempo ha tenido para ser puesta a prueba: no ha dado un solo resultado fiable en más de 4000 años de estudio. Por eso es una ciencia, sí, pero una ciencia fracasada.

En Europa empezamos a comprar hornos microondas a finales de los años 80. En la actualidad es un electrodoméstico que encontramos en casi todos los hogares. Sin embargo, alrededor de este aparato circulan ciertas creencias, como que hace perder valor nutricional a los alimentos o que funciona con un tipo de radiación peligrosa para la salud.

El glifosato fue sintetizado por primera vez en los años 50. En 1970, el químico John E. Franz descubrió sus efectos herbicidas. Empezó a comercializarse por la compañía Monsanto en 1974 bajo el nombre de Roundup.

En Silicon Valley (California) se encuentran las mayores corporaciones de tecnología del mundo, hasta tal punto que Silicon Valley se ha convertido en la metonimia para el sector de la alta tecnología (a la manera de Hollywood para el cine). Marcan tendencias a escala global: moda, estilo de vida, pensamiento… Incluso alimentación. La última idea feliz que ha triunfado en Silicon Valley es la de beber «agua cruda», agua sin tratar y sin analizar.

Vivimos en la era de internet y la redes sociales, y por tanto, también la era de las fake news, de la posverdad, de la manipulación informativa. Se trata de uno de los problemas más urgentes que amenazan a todas las sociedades modernas. 

El físico y profesor Eugenio Fernández Aguilar ha dedicado cuatro años a investigar cincuenta de las hipótesis en las que se basa la conspiración lunar, el resultado está publicado en el libro La conspiración Lunar ¡Vaya timo! En él, Eugenio demuestra con conocimientos básicos de física y con un sano pensamiento crítico, que es el corazón del pensamiento científico, cómo la mal llamada teoría de la conspiración lunar no tiene sentido.

Que el premio Planeta de 2017 le tocase a un thriller conspirativo de Javier Sierra confirma la buena acogida de la que gozan estas narrativas ante el público hispano. Con el galardón el novelista se suma a la familia de escritores integrada por Matilde Asensi, Julia Navarro y el inefable J. J. Benítez, los émulos patrios del género popularizado por Richard Condon y Dan Brown.

Poco antes de publicar Charlie y la fábrica de chocolate, Roald Dahl perdió a su hija Olivia, de siete años, víctima del sarampión. La muerte de la pequeña marcó la vida de la familia del escritor, pero fue una tragedia inevitable, porque en 1962 todavía no existía una vacuna eficaz contra esta enfermedad. 24 años más tarde, cuando esa vacuna ya existía, Dahl publicó un texto en el que rogaba a sus conciudadanos que vacunaran a sus hijos.

Las redes sociales han creado un boom en la difusión de la información, pero poco se sabe sobre la dispersión de noticias falsas en estos canales. Para arrojar luz sobre este fenómeno, investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y de la Sloan School of Management (ambos en Cambridge, EE UU) llevaron a cabo el mayor estudio sobre la transmisión de falsedades en Twitter entre los años 2006 y 20017. Los resultados se publicaron en la revista Science.

En el suplemento Laberinto de Milenio, el poeta Julio Hubbard se lamenta el 3 de febrero de 2018 (“Nuevos mapas del contagio”) de los tiempos actuales en que cada uno puede construir su propia versión de la verdad: “Así como hay post-verdad, igual han de existir un post-saber y una post-ignorancia”.