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A una revista, como sucede con un libro o con una enciclopedia, hay que pedirle que dé conversación, convirtiendo a cada lector en un cómplice. Si es una revista divulgativa, además hay que pedirle que muestre el lado más trepidante y revelador del conocimiento. En lo posible, con amenidad, y siempre de forma convincente.

A quienes creen que todo problema es un problema científico y que la ciencia puede resolver cualquier problema, independientemente del campo al que pertenezca, se les llama cientificistas.

El centro y las orillas

La ciencia es una actividad que avanza y evoluciona. Conforme descubrimos cómo es el mundo que nos rodea, se va ampliando el ámbito de lo conocido. El conocimiento científico es como un círculo que constantemente crece y abarca paulatinamente más y más de ese territorio antes desconocido.

El desprecio por el saber

Desde siempre ha existido la desconfianza en la ciencia y la tecnología. No sin razón. En muchos casos la aplicación del conocimiento científico, y sus productos tecnológicos, ha tenido consecuencias negativas, a veces desastrosas. Las armas atómicas, químicas y biológicas, la contaminación ambiental, el daño a la capa superior de ozono, la desaparición acelerada de especies y el cambio climático global son algunos alarmantes ejemplos. Sin embargo, la ciencia ha sido también una de las principales fuerzas que han impulsado el progreso y bienestar humanos.

La élite de las dos culturas

Casi seis décadas después de la influyente conferencia de Charles Percy Snow en Cambridge seguimos hablando del estereotipo de las dos culturas, popularmente conocidas como ciencias y humanidades.

¿De ciencias o de letras? Esa es la pregunta que todo estudiante de secundaria escucha repetidas veces tras escoger el itinerario académico en sus últimos años de instituto. Pero, ¿qué significa realmente ser de ciencias o de letras?

Belleza y verdad

«Belleza» y «verdad» son palabras que atraen poderosamente nuestra atención, pero no son fáciles de definir. El concepto de belleza posee una fuerte carga subjetiva; no todos coincidiremos en nuestra apreciación de la pintura de Botticelli, Francis Bacon, Goya o Klee, ni en el juicio que nos merecen distintos tipos de música (clásica, atonal, jazz, rock…).

Las letras de la ciencia

Oliver Sacks tardó en decidir su vocación de escritor, tras sus investigaciones y ejercicios clínicos de neurología y neuropatología, en especial por los enfermos de trastornos cerebrales provocados por la posencefalitis. Y la chispa que necesitó su escritura fue literaria, unas palabras de Wells que él mismo cita en sus memorias En movimiento. Una vida. “El único lugar en que nos movemos con soltura o con gracia es con las ideas y con las palabras. Nuestro amor por la ciencia es totalmente literario.” (cito por la traducción de Damián Alou según la edición de Anagrama). Se trata de la propuesta del logos clásico: pensamos lo que dicen las palabras.

La tecnología como arte

Aunque sabemos que somos animales, no distintos ni superiores al resto de las especies vivas, los seres humanos no somos unos animales cualesquiera. Tenemos, como cualquier especie, particularidades que nos distinguen.

Ciencia e impaciencia

Al ser humano le desagrada instintivamente la incertidumbre. Ante la disyuntiva de decidir si un fruto es alimenticio o venenoso, si un animal es una posible presa o un depredador, si un congénere puede ser aliado o enemigo, lo que necesitamos son respuestas concretas: sí o no. Un "¿quién sabe?" o un "depende" no nos sirven.