Martes, 28 Julio 2015 21:57

Transparent Destacado

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La premisa de la que parte Transparent es sencilla: un antiguo profesor de ciencias políticas, Mort Pfefferman, ha mantenido siempre en secreto que se siente mujer. A los setenta años, sin embargo, decide aceptar su transexualidad y vivir plenamente como Maura. Ahora bien, antes de iniciar su transición, debe superar una difícil prueba: explicar a sus tres hijos adultos la realidad –y las mentiras– de su vida.  

Mort/Maura tomará conciencia de la dificultad del paso cuando, en la cena familiar que convoca para explicar su transexualidad, sus tres hijos dan por sentado que el secreto de su padre es que tiene cáncer, de modo que lo que debería convertirse en una escena de revelación acaba siendo más bien una discusión sobre quién se quedará con la valiosa casa familiar.

A partir de aquí, en un tono predominantemente irónico, aunque también tierno, melancólico y divertido, se despliega una comedia negra construida a partir de pinceladas de las vidas de cada unos de los miembros de la familia Pfefferman. Así, además de en torno al eje argumental de Mort/Maura, la historia se construye alrededor de las vidas de los tres hijos de aquella.

Tenemos, en primer lugar, a la hija mayor, Sarah (Amy Landecker), una ama de casa convencional, de clase acomodada, cuya vida cambia al reencontrarse con su primer amor de la universidad, otra mujer, en el preciso momento en el que su matrimonio con el padre de sus dos hijos parece haber llegado a un callejón sin salida.

El hijo mediano, Josh (Jay Duplass), empieza la serie siendo un hombre de éxito en la industria musical, pero pronto un traspiés amoroso pondrá en cuestión su situación profesional. Ahora bien, por muy inmaduro y egoísta que parezca, este personaje no es un simple Peter Pan, pues es más complejo de lo que parece en un primer momento, y guarda secretos dolorosos que se irán desvelando con el paso de los episodios. Con esas revelaciones, no solo se consigue dar más profundidad al personaje, sino que también aumenta la simpatía del espectador por este al alejarlo de clichés.

Por último, está Ali, Gaby Hoffmann, la hija pequeña y genio de la familia que, sin embargo, es incapaz de conseguir un trabajo que le permita no vivir de los cheques de su padre. Ali es uno de los personajes que más momentos cómicos da a la serie, tanto por los palos de ciego que va dando para encontrar su vocación, como por sus relaciones disfuncionales, y, por supuesto, por las escenas que protagoniza con una de las secundarias de lujo de la serie, Carrie Brownstein (Portlandia), que, en el papel de su mejor amiga de la infancia, Syd, la acompaña en algunas escenas muy ingeniosas, que harían palidecer de envidia a los guionistas de Girls (imprescindible la escena en la que Syd y Ali asisten a clase sobre lenguaje y teoría feminista).

Ahora bien, más allá de las diferencias vitales de estos tres hermanos, los tres coinciden, como Maura afirma en un grupo de apoyo, incapacidad de ver más allá de sí mismos. La ex mujer de Mort/Maura, interpretada por Judith Light, también tiene un papel importante y divertido. Además, es protagonista de algunos de los flashbacks, que permiten contar el pasado de esta familia y la evolución del personaje de Mort/Maura.

En suma, la serie de diez episodios, de media hora de duración, parece una película de cinco horas. Y como tal encarna el espíritu del mejor cine independiente, empezando por la solidez de sus guiones y acabando por las fantásticas interpretaciones de todo el elenco de actores. A partir de esos puntales básicos, los temas que abarca van más allá del de la transexualidad, de hecho, con humor y naturalidad se plantean cuestiones sobre el género y la individualidad difíciles de encontrar tanto en el cine como en la literatura actuales.

Es cierto que la serie parte del viaje de Mort/Maura, pero llega mucho más lejos, y todos los personajes acaban dándose cuenta de que está inmersos en un viaje personal por encontrarse a sí mismos.

Otro elemento relevante es el tono que marca la serie. La dignidad y seriedad con la que se enfoca la transición de Mort en Maura no se reviste de un heroísmo incuestionable, que podría provocar un distanciamiento del espectador respecto al personaje. Al contrario, en multitud de ocasiones, aflora la vulnerabilidad del personaje, su frustración, la conciencia de sus errores y del tiempo perdido, y el peso de la soledad. De ahí que honestidad sea la palabra que mejor defina el tono de la serie. Su valentía reside precisamente en presentarnos a personajes absolutamente falibles, que caen bien en ocasiones, y que en otras resultan irritantes; que aciertan y fallan miserablemente.

Una película o serie típica acabaría justo donde Transparent empieza. El protagonista toma una decisión trascendental y valiente al presentarse como verdaderamente se siente ante el mundo (y no descarten que se usara de música de fondo alguna canción de Gloria Gaynor). Sin embargo, en Transparent vemos las repercusiones de esa decisión: Maura no encuentra toda la comprensión que desearía, tiene que sobrellevar la ignorancia, la torpeza o mezquindad de otras personas, así como la soledad que le acarrea su decisión. Y la serie no endulza los hechos. Tampoco hay personajes que sean estrictamente buenos o malos, todos tienen días mejores y peores.

El perfecto equilibrio que consigue Transparent se debe, sin ninguna duda, a la habilidad de su creadora, guionista y directora, Jill Soloway. Si no la conocen, tiene unas referencias inmejorables pues fue guionista de cuatro temporadas de la serie A dos metros bajo tierra, y finalmente también su productora ejecutiva. Así, Soloway traslada a Transparent la mezcla de drama y comedia, de situaciones surrealistas y tiernas con otras dolorosas, capaces de encoger el corazón del espectador por el realismo y la cercanía que caracterizaban A dos metros bajo tierra, una serie que marcó un antes y un después en la televisión, y que muchos de sus espectadores seguimos adorando por innumerables razones.

Para terminar, permítanme citar al propio Jeffrey Tambor, que, en varias entrevistas, ha resumido de forma fantástica la premisa de la serie en varias preguntas, que en el fondo son la misma: «Si cambio, ¿seguirás a mi lado? Si cambio, ¿seguirás queriéndome? Si decido mostrar quién soy de verdad, ¿seguirás siendo mi hijo, mi padre, mi amigo, mi pareja?». Al fin y al cabo, la cuestión que subyace en el fondo de la historia es: «Si me muestro tal y como soy, ¿me aceptarán, me querrán?» ¿Y acaso no es esa una de las preguntas que más miedo nos da a cualquier ser humano?

Pues Transparent, más que dar respuestas definitivas a estas cuestiones, reflexiona sobre ellas e invita a la reflexión. Y así, sin más fuegos de artificio, ni grandes declaraciones de principios, consigue conmover como pocas historias consiguen hacerlo. 

Copyright del artículo © Julia Alquézar Solsona. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © Amazon Studios. Reservados todos los derechos.

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Julia Alquézar

Desde siempre he leído y he escrito. De niña era mi entretenimiento, de joven, mi refugio, y de adulta intento que sea mi sustento. Elegí la carrera de filología clásica porque desde el momento en que conocí las letras clásicas, y el griego clásico en particular, me sentí fascinada y no podía resignarme a estudiar ninguna otra cosa, por mucho más sensato que pareciera. Así, me licencié en Filología clásica por la U.B. y, a continuación, decidí cursar estudios de tercer ciclo, especializándome en estética del mundo clásico y teoría de la novela antigua, lo que me permitió obtener el Diploma de Estudios Avanzados.

Casi como consecuencia inevitable después de tantos años aprendiendo a traducir a los clásicos, empecé a trabajar en el sector editorial, primero como lectora y correctora, y después como traductora editorial de inglés, francés y catalán a español. Desde 2005, y tras cursar un postgrado de traducción literaria, he tenido la oportunidad de trabajar con grandes grupos editoriales y con editoriales independientes, como Rocaeditorial, Tempus, Penguin Random House, Edhasa, Omega-Medici, Ariel, Crítica, Destino, Noguer, Casals, Cambridge University Press, Bang, Siruela, RBA, Molino, Luciérnaga, Salsa Books, Gredos, Pearson, Blume, Proteus, Suma de Letras, Círculo de Lectores, Esfera de los Libros, Capitán Swing, Fórcola, Sajalín y S·D Ediciones.

Asimismo, compagino la traducción editorial con la enseñanza del griego, el latín y la cultura clásica en general en prácticamente todos los niveles de la educación secundaria obligatoria y el bachillerato, donde intento transmitir a mis alumnos mi pasión por la lengua y la literatura, así como los valores que caracterizan el espíritu humanista.

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Sitio Web: www.juliaalquezar.com/

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