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No sólo de saltimbanquis enmascarados vive el cine basado en cómics, pese a que los “súper” dominen las taquillas de todo el planeta. De vez en cuando, llega a las pantallas la adaptación de alguna sensación del tebeo independiente, o incluso un fenómeno de la bande dessinée reciente como es La muerte de Stalin.

A causa de lo directo y básico del lenguaje en la era de Twitter, WhatsApp y los emojis, estamos perdiendo la facultad de leer entre líneas y comprender lo que no se dice, los gestos, las elipsis... Por eso, gran parte del público (y lo que es peor, de la crítica) interpretó El francotirador (Clint Eastwood, 2015) como una celebración de la guerra, los tiros en la sesera y la política de Bush, en vez de apreciar esa oscura historia acerca de un tipo que no estaba del todo bien, por así decirlo.

Richard Pinhas no es un extraño para nosotros. La suya es una carrera muy larga, y a la edad de 65 años, sigue ampliando los límites de la música, como solista y en colaboración con otros artistas afines.

Ningún estudio dedicado a la historia de la ciencia ficción podría considerarse completo sin el análisis de una de las películas clave del género: 2001: Una Odisea del Espacio, dirigida por Stanley Kubrick.

Con motivo del estreno en cines de La forma del agua el 16 de febrero, sorteamos entre nuestros lectores cinco packs formados por un póster artístico y un pergamino con un boceto de la película.

“Hay que tomarse el zumo recién exprimido, que si no, se le van las vitaminas”. Deborah García Bello sabe hoy que el viejo consejo de su abuela no era verdad. También ha descubierto que beber jugos de frutas no es tan saludable como nos han contado, porque todos, caseros o industriales, se metabolizan como si estuviésemos bebiendo azúcar. Aun así, esta licenciada en Química confiesa que sigue desayunando zumo cada mañana, pero no se engaña pensando en sus propiedades nutritivas; lo toma porque le encanta.

A estas alturas de nuestra vida digital, se hace preciso iniciar un desenfrenado sprint en busca de la verdad. Sin duda, es grave la expansión de la llamada posverdad ‒es decir, de las noticias falsas de toda la vida‒, pero aún me parece más dañina la proliferación de mentiras y mitos, no necesariamente nuevos, relacionados con nuestra salud.

Hace un siglo, día más o menos, que Paul Valéry dirigió lo que él llamaba “miradas sobre el mundo actual”. Señalo la figura del intelectual que echa una mirada sobre eso que está ahí afuera como si su posición normal fuese de ensimismamiento y reflexión. A menudo, leyendo o escuchando las opiniones similares de otros colegas de Monsieur Valéry, la imagen se repite en mi memoria.

Tosca de Puccini y La Traviata de Verdi son sin duda las óperas más representadas a lo largo y ancho del mundo lírico. Dos obras con historias femeninas de diferente contenido pero de similar conclusión: en las dos muere la heroína que le da título.

En este artículo se parte de la visión artística de un ilustrador de las primeras décadas del XX, Arthur Rackham, respecto a dos conocidas obras literarias del XIX cuyas protagonistas son criaturas de las aguas, la ninfa Ondina y la sirenita.

El retrato de Evelyn Nesbit, de 1903, pintado por Gertrude Käsebier, es la imagen ideal, la ilustración más adecuada para la portada de este libro que publicó la editorial Acantilado en 2017. Una de las obras más maduras y, por eso mismo, complejas, de Stefan Zweig, el escritor que tiene legiones de admiradores que encuentran en su obra un compendio de la naturaleza humana. Sus vicios, sus virtudes, sus apasionamientos, sus dudas, sus miedos, sus arranques de valor, su cobardía. Las contradicción. Los desánimos. Lo misterioso. Lo evidente.

Una película actual en blanco y negro y con 71 minutos de duración. Sólo por eso, The Party se merece nuestro aplauso, pero es que además se trata de un film “de actores” donde dan lo mejor de sí mismos intérpretes del calibre del Kristin Scott Thomas, Timothy Spall o Patricia Clarkson.

Documentos existentes en archivos de Madrid y Nápoles han permitido conocer que a lo largo de su vida Carlos III tuvo cuatro elefantes, a los que visitaba con regularidad por encontrarlos particularmente inteligentes. Este artículo sintetiza la historia de los elefantes reales y su impacto en las cortes napolitana y española del siglo XVIII.

Hay cosas que no desaparecerán aunque lo haga el mundo. Son las cosas simples que funcionarán por sí solas, porque lo son fuera de toda duda razonable. Una de ellas, mientras alguno de ustedes no diga lo contrario, es que dos más dos son cuatro. Y vaya que es un alivio saber que esto funciona.

Aunque desde hace casi un siglo el Diplodocus contempla impasible la afluencia de visitantes del MNCN, su llegada no resultó sencilla. Existen, además, una serie de curiosidades que rodean a su historia y que quizá sean menos conocidas.

Oh, sí, mucho antes de ver una gran serpiente en el campo supe de su existencia pues en las primaveras dejaba su antigua piel entre las hierbas, una piel ya seca pero entera y cuya vista me atraía y a su vez repelía, pues me hacía imaginar la delicada y suave operación de muda con que debía haberse hecho y me impresionaba ante un potencial y cercano, aunque irracional, peligro.

Lo bueno de ser un autor de culto, y Charles Darwin lo es, es que permite el continuo acudir a sus obras y sacar a la luz más fácilmente errores de interpretación y opiniones sesgadas que, de otra manera, podrían quedar establecidas como verdades incuestionables.

16 de abril de 1833. Un oficio del ministro Cea Bermúdez dirigido a la Junta de Protección del Museo comunica el deseo de la Reina María Cristina de aclimatar y multiplicar en los Reales Sitios una “mosca luminosa” muy común en Nápoles, la tierra de origen de la monarca.

Hacia el año 800, el califa de Bagdad, Harem al-Raschid, envió un elefante a Carlomagno. Los enviados del califa cruzaron con él el Mediterráneo y pasaron el invierno al sur del lago Mayor. Fundida la nieve, cruzaron los Alpes y llegaron a Aquisgrán, la ciudad mas occidental de Alemania, en julio del 802.

Juan Moreno estudia, entre otras cosas, las presiones selectivas que operan ahora mismo sobre los procesos reproductores de las aves. Una de sus investigaciones tiene que ver con la coloración de los huevos.