Emma y Jane

A veces me he preguntado acerca de cuánto hay de realidad en los libros de Jane Austen. Qué personajes, peripecias, lugares, sentimientos, tomó de su vida y llevó a los libros. Nada exacto, desde luego, quizá solo la inspiración, ese destello que te hace reflexionar sobre algo y convertirlo en literatura.

Como sucedió con las hermanas Brönte, por ejemplo, en la vida de Jane Austen no parece, a simple vista, que hubo nada de la frivolidad, la pasión o la viveza que aparece en sus personajes femeninos. Pero quizá esto es algo engañoso. Porque la vida puede vivirse en plenitud desde el interior de uno mismo. Y también, porque no todo el mundo pone el listón del disfrute en el mismo poste.

¿Tiene algo en común Emma Woodhouse con Jane Austen? Recordemos algo que la propia escritora dijo en su momento: "Voy a escribir una historia cuya heroína no gozará del favor de los lectores". Consciente de que Emma es un personaje difícil a primera vista, puede resultarnos extraño que siga adelante con su idea de convertirla en protagonista de su obra de madurez, pues eso y no otra cosa puede considerarse. ¿Por qué lo hace? ¿Qué llamada, qué extraña luz le llega y hace que escriba una historia en la que el personaje protagonista puede arrancar, de entrada, la desconfianza de la gente que la lea?

Parémonos en las fortalezas del carácter de Emma. Su inteligencia, en primer lugar. Una cualidad que comparte indudablemente con la autora. Como también el ingenio, la capacidad de ironizar y de encontrar gusto en los dobles sentidos y de bromear acerca de sí misma incluso. Todos estos aspectos modelan el modo de ser de Emma tanto como el de Jane.

Sus aficiones pueden darnos alguna otra pista. Jugar a los naipes, dibujar, hacer labores de bordado, tocar el piano, bailar. Si hay algo que a Emma le gusta es bailar desde luego. Pero era también una afición muy destacada en Austen, como ella misma cuenta. El resto de las formas de matar el tiempo de la época en jovencitas de la clase media-alta rural, no parece que les interese a ninguna de las dos.

Tampoco a Lizzy Bennet le gusta jugar a las cartas. Y el tema de la lectura… seguro que es este terreno el que más las separa a las dos de Austen. Jane era una gran lectora y ni Emma ni Elizabeth Bennet lo son, algo que nos da a entender que no quería lograr mujeres "perfectas" al estilo de perfección que comentaba la señorita Bingley con muy mala intención. Las habilidades sociales no son el fuerte de Emma y por eso mete la pata más de una vez. A pesar de todo, su aparente descortesía esconde un buen corazón y eso lo detecta su enamorado de siempre, su pigmalión, su amigo del alma, el señor Knightley.

En cuanto a Jane sabemos que era de trata afable y encantador, pero suponemos que cuando los recursos económicos son escasos no puede una permitirse el lujo de jugar con la amistad. Porque esta es una gran diferencia de Emma con la autora y con el resto de las protagonistas de sus libros. Por primera vez se retrata a una muchacha rica, con todo lo que ello significa.

Definitivamente, el elemento que une a Jane con Emma (y también con la segunda de los Bennet) es su propensión al estudio de los caracteres humanos. La principal ocupación de Emma está en pensar, reflexionar e imaginar cómo son sus vecinos, sus reacciones y sus deseos y sentimientos. Es verdad que, en ocasiones, se equivoca, pero ese error de cálculo no obstaculiza el disfrute que siente al dedicar su tiempo libre a la contemplación de la forma de ser de los otros. Esa misma ocupación intelectual es la que Jane Austen realiza durante toda su vida, su corta vida hay que decir, para obtener, además, el hermoso fruto de su literatura. No, quizá, porque en ella estén las personas que la rodearon, sino porque realiza una estilización imaginativa de la realidad que es el soporte de su obra, nada romántica, realista y, en ese sentido, llena de luces y de sombras.

Copyright © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

Caty León

Gaditana de nacimiento y crianza; trianera de vocación. Lectora y cinéfila. Profesora de Geografía e Historia y de Orientación Educativa. Directora del IES Néstor Almendros de Tomares (2001/2012). Como experta en organización escolar he publicado los libros La secretaría. Organización y funcionamiento y El centro educativo. Función directiva y áreas de trabajo, artículos en prensa (ABC: 12, 3, 4) y revistas especializadas, así como ponencias en cursos y jornadas.

En noviembre de 2009 recibí la medalla de oro al Mérito Educativo en Andalucía. En 2015 he obtenido el Premio “Antonio Domínguez Ortiz” por la coautoría del trabajo Usos educativos de la robótica. Una casa inteligente.

En el ámbito flamenco he publicado decenas de artículos en revistas como Sevilla Flamenca, El Olivo, Alboreá y Litoral, sobre el flamenco y las artes plásticas, la mujer y el flamenco, entre otras temáticas, así como varios libros, entre los que destacaría la primera incursión en la enseñanza escolar del flamenco, Didáctica del Flamenco, mi libro sobre El Flamenco en Cádiz y el ensayo biográfico Manolo Caracol. Cante y pasión (ver reseña en ABC), así como mi investigación sobre la Noticia histórica del flamenco en Triana. Conferencias, jornadas, jurados, cursos de formación, completan mi dedicación al flamenco. En 2015 he sido galardonada con el Premio de Honor “Flamenco en el aula” de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

Por último, la literatura es mi territorio menos público pero más sentido. Relatos, microrrelatos, cuentos, poemas y una novela inédita Tuyo es mi corazón. I Premio de Relatos sobre la mujer del Ayuntamiento de Tomares, en su primera edición. Premio de Cuentos Infantiles de EMASESA en 2015 por Hanna y la rosa del Cairo.

En mi blog Una isla de papel hay un poco de todo esto.

Sitio Web: unaisladepapeles.blogspot.com.es/

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