"Una chica en invierno", de Philip Larkin

El caso de Philip Larkin (1922-1985) es muy interesante. Esta es la única novela que escribió y publicó. Otras tres fueron destruidas antes de publicarla y la cuarta no la acabó. Porque Philip Larkin es poeta, un poeta enormemente laureado, estimado y aplaudido. Un gran poeta que, rara avis, escribe una novela que es, asimismo, una revelación, un logro, un gran libro. 

Larkin escribía desde su adolescencia. Thomas Hardy, primero (excepcional su Lejos del mundanal ruido) y luego T. S. Eliot, W.B. Yeats y W.H. Auden fueron sus influencias más directas. 

Una chica en invierno se publicó en 1947. Su éxito fue inmediato. La crítica la consideró delicada, elegante y extraordinariamente escrita. Larkin compaginó su tarea de escritor con la bibliotecario de la Universidad de Hull y la de crítica de jazz del Daily Telegraph

La novela tiene algún tinte autobiográfico. El verano inglés de los años de la Segunda Guerra Mundial forma el marco del espacio y el tiempo necesarios para ubicar la acción. Allí está la protagonista, Katherine, una refugiada que trabaja de bibliotecaria. Su vida transcurre de forma anodina, casi sin esperanza. La única que la mantiene es el deseo de volver a ver al hombre que fue su gran amor, su primer amor. Y parece que es posible, que va a lograrlo. En la antesala del encuentro, ella rememora cómo conoció a Robin, cómo fue su relación, de qué forma dejó de ser una niña para convertirse en una mujer y cómo el amor cambió su vida. 

El poder regenerador de los sentimientos, el peso del amor en la vida de las personas, se asienta en un trasfondo duro, terrible, de guerra y de desazón. Las circunstancias históricas conducen a los hombres a senderos que no quieren transitar, rompiendo la dichosa cotidianeidad y conduciéndolos a un territorio inhóspito, difícil. El relato que hace Larkin no está exento de la ironía distanciada que es preciso usar si no se quiere caer en la ramplonería o en el sentimentalismo vacuo. Y esa es la marca de la casa, la facilidad con la que los sentimientos son descritos de una forma tierna y, a la vez, divertida, no exenta de una certeza ineludible de un destino incierto y casi cruel. 

Sinopsis

Un pequeño clásico que no ha dejado nunca de seducir por su delicado uso del lenguaje y su descarnada belleza.

Precisa, elegante, concisa, Una chica en invierno es la última de las grandes obras de Larkin que quedaba por publicar en castellano. Una historia de invierno y de verano, de guerra y de paz, de exilio y de hogar, y también una de sus piezas más sinceras, en la que se entrelazan huellas de su propia biografía. El autor nos sumerge magistralmente en la opresiva atmósfera del crudo invierno inglés en plena Segunda Guerra Mundial. Katherine es una joven refugiada que trabaja como bibliotecaria en una gris ciudad inglesa. Hastiada de su trabajo y de la vida en general, lo único que le hace mantener la esperanza es la perspectiva de un reencuentro con el que fue su primer amor. Así, en las horas previas a su cita, Katherine revivirá las idílicas vacaciones que supusieron para ella la pérdida de la inocencia y el paso a la edad adulta. Ahora Robin, el protagonista de aquel crucial verano, tan glorioso como mortificante, tan radiante como precozmente crepuscular, podría poner fin a su monótona vida y arrancarla para siempre de las garras de la frustración.

Philip Larkin (1922-1985) estudió en la Universidad de Oxford. Amigo fraternal de los también escritores Kingsley Amis y Edmund Crispin (a quien dedica este libro), está considerado uno de los poetas ingleses más aclamados del siglo XX.

De hecho, los reconocimientos a su labor literaria, entre los que se incluyó la Queen’s Gold Medal, fueron una constante en su vida. En 1984 se le ofreció el galardón, que rechazó, de poeta laureado del Reino Unido. Fascinado tras una primera lectura de Thomas Hardy, e influenciado por T. S. Eliot y W. H. Auden, comenzó a escribir en su adolescencia. Aunque al principio su producción literaria se limitó a la lírica, llegaría a escribir cinco novelas (tres de las cuales destruyó nada más terminarlas), una supuesta autobiografía y hasta un manifiesto creativo titulado «Para qué escribimos». A punto de sacar a la luz su primera novela, Jill (1946), su editor le preguntó si también escribía poesía.

Como consecuencia de esto, apareció, tres meses antes que JillEl barco del norte (1945), un poemario en la línea de W. B. Yeats. Poco después, Larkin comenzó a escribir Una chica en invierno, que publicaría en 1947 la prestigiosa editorial Faber and Faber. La obra se convirtió de inmediato en un rotundo éxito. El Sunday Times la describió como una narración de «una presentación exquisita y casi intachable». Jamás volvió a terminar una novela. Su madurez como poeta la alcanzaría durante los cinco años que pasó en Belfast. Allí escribió la mayoría de los versos que compondrían Un engaño menor, una recopilación de poemas que le consagró definitivamente como poeta de culto. Otras obras destacables son Ventanas altas (1974), donde refleja su preocupación por la muerte, o Las bodas de Pentecostés (1964).

Larkin fue bibliotecario de la Universidad de Hull a partir de 1955 y crítico de jazz del Daily Telegraph. Falleció en 1985, a los sesenta y tres años de edad, víctima de un cáncer de esófago. Está enterrado en el cementerio municipal de Cottingham.

Copyright del artículo © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Impedimenta. Reservados todos los derechos.

Caty León

Gaditana de nacimiento y crianza; trianera de vocación. Lectora y cinéfila. Profesora de Geografía e Historia y de Orientación Educativa. Directora del IES Néstor Almendros de Tomares (2001/2012). Como experta en organización escolar he publicado los libros La secretaría. Organización y funcionamiento y El centro educativo. Función directiva y áreas de trabajo, artículos en prensa (ABC: 12, 3, 4) y revistas especializadas, así como ponencias en cursos y jornadas.

En noviembre de 2009 recibí la medalla de oro al Mérito Educativo en Andalucía. En 2015 he obtenido el Premio “Antonio Domínguez Ortiz” por la coautoría del trabajo Usos educativos de la robótica. Una casa inteligente.

En el ámbito flamenco he publicado decenas de artículos en revistas como Sevilla Flamenca, El Olivo, Alboreá y Litoral, sobre el flamenco y las artes plásticas, la mujer y el flamenco, entre otras temáticas, así como varios libros, entre los que destacaría la primera incursión en la enseñanza escolar del flamenco, Didáctica del Flamenco, mi libro sobre El Flamenco en Cádiz y el ensayo biográfico Manolo Caracol. Cante y pasión (ver reseña en ABC), así como mi investigación sobre la Noticia histórica del flamenco en Triana. Conferencias, jornadas, jurados, cursos de formación, completan mi dedicación al flamenco. En 2015 he sido galardonada con el Premio de Honor “Flamenco en el aula” de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

Por último, la literatura es mi territorio menos público pero más sentido. Relatos, microrrelatos, cuentos, poemas y una novela inédita Tuyo es mi corazón. I Premio de Relatos sobre la mujer del Ayuntamiento de Tomares, en su primera edición. Premio de Cuentos Infantiles de EMASESA en 2015 por Hanna y la rosa del Cairo.

En mi blog Una isla de papel hay un poco de todo esto.

Sitio Web: unaisladepapeles.blogspot.com.es/

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