Los Hombres de la Lente

Isaac Asimov y Edgar Rice Burroughs son dos nombres habitualmente citados al ponerse a hablar de los padres del género de la ficción interplanetaria. En cambio, no suele salir tanto a colación “Doc” Edward Elmer Smith (1890-1965), el escritor estadounidense que, entre las décadas de los 30 y los 50 del pasado siglo, desarrolló la saga de Los Hombres de la Lente (Lensman).

Aunque ahora la conocemos como una serie de seis novelas (a la que habría que añadir Masters of the Vortex, una especie de añadido a la saga principal), Lensman vio la luz en forma de capítulos en la revista Astounding Stories, y fue posteriormente publicada en formato libro.

Los títulos de la serie son: Triplanetaria (Triplanetary, Fantasy Press, 1948), El primer Hombre de la Lente (First Lensman, Fantasy Press, 1950), La Patrulla Galáctica (Galactic Patrol, Astounding Stories, septiembre de 1937 – febrero de 1938; Fantasy Press, 1950), Hombres de la Lente Gris (Gray Lensman, Astounding Stories, octubre de 1939 – enero de 1940; Fantasy Press, 1951), Second Stage Lensmen (Astounding Stories, noviembre de 1941 – febrero de 1942; Fantasy Press, 1953) y Children of the Lens (Astounding Stories, noviembre de 1947 – febrero de 1948; Fantasy Press, 1954).

Las cuatro primeras entregas fueron publicadas en España por Pulp Ediciones, con todo tipo de erratas y "terrores" gramaticales, pero la intención es lo que cuenta. Los siguientes títulos son más difíciles de encontrar para el aficionado español, por desgracia.

A grandes rasgos, la saga narra la larga lucha a través de los eones entre dos razas, los pacíficos arisios y los funestos edorios (estos últimos provenientes de un espacio ajeno al nuestro).

Ambas razas, de enormes poderes telepáticos, usan e incluso crean civilizaciones menores para sus tejemanejes cósmicos. Los arisios trazan un plan a larguísimo plazo para crear un arma definitiva contra los edorios: los Hombres de la Lente. Para ello, intervienen en la historia de la humanidad e incluso influyen en la genética de dos familias, como quien cruza perros de pedigrí, para lograr crear a los humanos perfectos que venzan a su enemigo.

En los dos primeros libros se nos habla de las primeras aventuras y desventuras de estas estirpes elegidas, incluyendo sucesos de la Atlántida, la Antigua Roma o una supuesta III Guerra Mundial, así como la creación del cuerpo policial interplanetario denominado Patrulla Galáctica.

También asistimos al primer contacto entre Arisia y los elegidos para la labor justiciera espacial, a quienes se entrega un brazalete –intrensferible– con una lente que dota al portador de poderes mentales.

Aunque distintos protagonistas se van sucediendo en los dos primeros libros, el resto de novelas está protagonizado principalmente por el valeroso e impoluto Kim Kinnison, al mando de la enorme fuerza policial-militar-justiciera intergaláctica, respaldado por peculiares compañeros como el hombre-dragón Worsel, el indescriptible alienígena cuadrúpedo Tregonsee, el gélido y pragmático Nadreck o la encantadora enfermera Clarissa MacDougall, entre otros muchos.

Los héroes luchan contra Boskonia, un vasto imperio criminal manejado en la sombra –sin que nadie lo sepa– por los edorios.

¿Sus armas? Todas. Desde el poderío telepático hasta súper-armaduras espaciales o inconcebibles ingenios tecnológicos que van desde los rayos espía hasta aparatos que concentran la radiación de una estrella para tostar flotas de naves enemigas como quien quema hormigas con una lupa.

Estamos hablando de unos libros en los que se lanzan planetas como bolas de petanca para reducir a polvo bases enemigas. Donde casi todo el mundo lleva “escudos mentales” por lo que pueda pasar. No hay límite para la imaginación de Doc Smith: tubos hiperespaciales, bombas de antimateria y “vuelos inerciales” que hacen que las naves espaciales vuelen a velocidades cercanas a las de la luz.

Como suele suceder con las novelas de la época y el lugar donde fueron escritas, los personajes son planos, el machismo campa por sus anchas –si bien se va atenuando según avanza la historia– y el centro de liderazgo del espacio conocido es Estados Unidos.

El lector puede enfadarse ante eso o, simplemente, darse cuenta de lo ingenuo que es todo y disfrutar con estas historietas que alternan discutible “superciencia” con episodios militares, fragmentos de novela negra y tramas de espionaje. Incluso hay algo de western y hasta queda espacio para la autoparodia.

En la parte negativa, se le puede achacar a la saga una evidente tendencia a la repetición (los libros siempre siguen un mismo esquema) y la anticlimática superioridad (no sólo moral, sino también táctica) de los héroes, quienes siempre parecen ir un paso por delante del enemigo, restando tensión a la narración.

Esos defectos son contrarrestados con una colorida procesión de insólitas razas alienígenas y planetas asombrosos, sin olvidar un raudal de acción espectacular donde, en mitad de una épica batalla espacial con cientos de gigantescas naves de guerra, podemos ver en acción a personajes como los valerianos, una suerte de enormes vikingos que se olvidan de las pistolas de rayos y los escudos electrónicos para abordar al enemigo hacha en mano, con inusitada efectividad.

En este punto, tocaría hablar de la influencia de esta saga en la ciencia-ficción posterior, que es mucha. La más notable sería en los cómics de Linterna Verde, y es que el parecido entre los arisios y los Hombres de la Lente con los Guardianes de Oa y los Green Lantern Corps es más que evidente.

Si bien “oficialmente” los creadores de este cómic negaron la influencia durante mucho tiempo, el guionista Mike W. Barr introdujo a la bella Green Lantern Arisia y al villano Eddore en la serie a modo de homenaje a Doc Smith.

Las invenciones del viejo escritor han sido reutilizadas en una innumerable cantidad de ficción, incluyendo La Guerra de la Galaxias o Star Trek, sin olvidar la estimable serie de animación Galaxy Rangers (titulada en España “La Patrulla Galáctica”) o la brillante trilogía de videojuegos Mass Effect.

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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